El Consejo de Estado consideró que la interrupción del tratamiento de parte de los médicos del hospital de Reims, que tienen a Vincent bajo su cuidado, es legal. La decisión se produce después de dos años de batallas judiciales que dividieron a la familia. Por un lado Rachel, la esposa de Vincent, que -como los médicos- cree que llegó el momento de dejar de alimentar artificialmente a su marido.
Los médicos del hospital también consideran que no hay posibilidades de recuperación, ya que Lambert sufre lesiones cerebrales "irreversibles" y no se comunica con el exterior.
Por otro lado, los padres de Vincent, Pierre y Viviane Lambert, católicos fervientes que piden que su hijo sea mantenido con vida. Ambos presentaron un recurso urgente ante la Corte Europea de Derechos Humanos.
Para ellos su hijo no está moribundo, ya que reacciona, mueve los ojos y sonríe, gestos que los médicos atribuyen a reflejos automáticos. Los 17 jueces del Consejo de Estado decidieron seguir las recomendaciones del relator, Remi Keller, para quien mantener con vida a Lambert es una "obstinación irresponsable"
| Agencia ANSA |


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