Francisco define fecha: 8 de diciembre, para la Inmaculada

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El anuncio de la visita papal para después de las elecciones ordenó de alguna manera la agenda de Francisco, quien sólo tiene fijado un viaje a Brasil para participar de una Jornada Mundial de la Juventud, reunión con millones de fieles que siempre cuenta con la presencia del Santo Padre. No estar en condiciones de asistir en julio a ese compromiso fue presumiblemente uno de los motivos de la renuncia de Benedicto XVI.

Para después de Semana Santa está prevista en Buenos Aires una reunión de funcionarios de la Cancillería con el presidente del Episcopado católico, José María Arancedo, para fijar la fecha de la visita de Francisco a la Argentina, que tiene que ser -según lo acordado en Roma con el Gobierno argentino- después de las elecciones del 27 de octubre y antes de la Navidad, fecha en la cual el Papa debe estar en Roma para la celebración más importante del año eclesiástico. Una mirada al calendario hace probable que la fecha de venida del Papa alrededor del 8 de diciembre (domingo) que es cuando la Iglesia celebra uno de los misterios centrales de su doctrina, la Inmaculada Concepción de María.

Antes de esa fecha el Papa hará algunos viajes dentro de Italia y por lo que ayer se vio en la ciudad de Asís (Italia), ése puede ser el primer destino. Allí nació San Francisco de Asís, en quien inspiró Jorge Bergoglio la elección del nombre como pontífice. Ayer visitó la Basílica de San Francisco, en donde está la tumba del santo, un grupo de argentinos que asistieron a la asunción papal, encabezados por el secretario de la Comisión Episcopal, monseñor Enrique Eguía Seguí y que integró, entre otros, el secretario de Culto, Guillermo Oliveri. Recorrieron la ciudad, varios santuarios ligados a la tradición franciscana y fueron recibidos en un almuerzo por las autoridades de la Basílica.

En esa oportunidad se habló de la posibilidad de que esa ciudad sea el destino del primer viaje del Papa dentro de Italia antes de ir a la Argentina. También se habló de la necesidad de que la Embajada argentina en el Vaticano se amplíe en espacio y en número de funcionarios. La representación tiene dos sedes en Roma, una para las oficinas de la embajada y otra para residencia del embajador, hoy Juan Pablo Cafiero. Como esa representación ha pasado a ser una de las más importantes del mundo, en el primer momento se buscará alquilar un piso de la casa de la residencia para habilitar más oficinas. Para el mediano plazo la idea es buscar un edificio que reúna todos los servicios. Las instrucciones para agrandar la embajada las dieron Cristina de Kirchner y Héctor Timerman a Buenos Aires cuando aún estaban en Roma y eso disparó entre los diplomáticos una carrera para ocupar los cargos que se abrirán ante el Vaticano.

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