FRANCISCO PLANEA VENIR EN DICIEMBRE (Y CANTÓ TANGOS)

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• La postergación del viaje a la Argentina en diciembre completa la pax vaticana. • Es mejor no caer en plena campaña y bueno que sea después de las elecciones. • Orden de Cristina: ampliar la embajada de Juan Pablo Cafiero, más espacio y más gente; pasó a ser un destino de primera. • Ayer hubo música criolla en el salón Pablo VI del Vaticano. • Francisco recibió a familiares, obispos, curas, funcionarios y políticos argentinos con quienes cantó “Zamba de mi esperanza” y “Mi Buenos Aires querido”.

 
  • El papa Francisco le empezó a poner música a su pontificado: recibió ayer -miércoles, día de audiencias- a una treintena de argentinos que viajaron a Roma a acompañar su asunción, y cantó con ellos algunos clásicos del cancionero de parroquias, como "El Señor es mi pastor" y "Esta es la luz de Cristo", pero lagrimeó cuando el grupo -incluyéndolo a él- entonó "Zamba de mi esperanza" y "Mi Buenos Aires querido". Esa reunión, la más entrañable que haya tenido Jorge Bergoglio con sus connacionales, permitió conocer dos decisiones: la más importante es que el viaje a la Argentina lo hará en diciembre y no en julio, cuando vaya a Brasil.


  • La segunda, que Cristina de Kirchner, antes de regresar a Buenos Aires, instruyó a la cancillería que haga un proyecto para ampliar el tamaño y la cantidad de personal de la embajada en el Vaticano, que tiene hoy al frente a Juan Pablo Cafiero. Esos dos temas fueron conversados por la Presidente el martes cuando se reunió con el presidente de la comisión Episcopal José María Arancedo -exarzobispo de Santa Fe-, Héctor Timerman y Guillermo Oliveri, secretario de Culto. El gesto del papa de postergar el viaje hasta diciembre cierra el ajedrez de la concordia que jugaron el gobierno y el nuevo pontífice desdramatiza el terreno político porque una presencia del papa en julio o en setiembre (fecha de beatificación del cura Brochero) implicaría, aunque se limitasen las actividades, una conmoción en pleno despliegue de la campaña electoral. La fecha de julio (semana del 23 al 28) coincide con el comienzo de la propaganda electoral para las internas; la de setiembre, con el comienzo de la campaña para las legislativas del 27 de setiembre. 

  • Esta tregua fue finamente urdida en la última semana y se alimentó de concesiones mutuas: el Vaticano permitió una ampliación de la comitiva de tres a más de una decena de miembros y la concesión de una reunión privada a solas con Cristina de Kirchner el lunes, antes de la asunción. Respondió Olivos incorporando a la mejor amiga y defensora en el terreno político de Bergoglio, la abogada Alicia Oliveira, una manera de frenar la campaña de los kirchneristas anti-papa. Bergoglio respondió con la invitación a un almuerzo y no sólo una cita protocolar y selló la paz el martes con el mensaje de que el viaje a la Argentina no será antes del fin de año. Diciembre es la fecha cuando puede registrarse, o sea después de las elecciones, quizás después del 10, cuando haya asumido la nueva legislatura y se hayan disipado las presunciones sobre si puede avanzar o no un proyecto de reforma con reeleción. Es difícil imaginar tanto cálculo en este acuerdo de las dos partes que se apoya en lo que el nuevo papa y el gobierno tienen en común, que la dos partes entiende es mucho más que las diferencias. 

  • La presencia en Roma de Oliveri, a quien Cristina de Kirchner saludó el lunes en un aparte en el hotel Edén, sepultó en pocas horas el brote anti-Bergoglio de algunos kirchneristas que buscan ahora nuevos argumentos para enmendar ese primer rechazo. Algunos imaginan -es argumento de novelas, imaginó José Pablo Feinmann- que Francisco no es Bergoglio y que habrá un cambio en la persona del nuevo papa. Ilusiones con las que terminó la ira santa de Guillermo Moreno -quien tiene en su despacho una colección de imágenes religiosas que lo hacen parecer una sacristía-, quien desarrolló el argumento de que esa disidencia podría, por primera vez desde 2003, producir un cisma en el oficialismo. Comprensible en cualquier peronista o portador sano de peronismo recordar la crisis de Juan Perón en el final de su mandato con la Iglesia, que produjo una división ideológica dentro de aquel Gobierno y fue la antesala de su derrocamiento en 1955. Es fantasioso pensar que las opiniones de Luis D'Elía podían ser las del Gobierno y debieron reparar los mirones de la política en el Twitter de Jorge Capitanich desde al avión antes de llegar al acto de Tecnópolis del 13 de marzo saludando positivamente esa elección con argumentos que amplió en la columna publicada por este diario en la edición del martes pasado. Capitanich no sólo es uno de los predilectos de Olivos. También es vicepresidente del Partido Justicialista y conoce las consecuencias que pudo tener para el Gobierno (como para cualquier fuerza política) enfrentarse con frivolidad con este ventarrón que ha sido la elección de Bergoglio, que pasó con golpe de dados -o gracias al Espíritu Santo, según los creyentes- a ser el personaje más importante de la historia argentina, quizás en el nivel del general San Martín; la historia lo juzgará. 

  • Esos peronistas, como todos quienes quieren escrutar en qué efectos tendrá esa elección, se abalanzan ahora sobre videos, homilías, libros y declaraciones de cuando Bergoglio era sacerdote y obispo, y se sorprenden de la eficacia de su fórmula: ultraortodoxia de una mano y de la otra una apertura a la agenda social con más convicción y éxito que todo el arco del populismo y lo que queda de las izquierdas. Ese rastreo de señas de identidad ha llevado a poner atención en los verdaderos inspiradores de la doctrina Bergoglio según se la conoce hoy, que está muy cerca de la llamada teología de la liberación no marxista (este flanco fue arrastrado por la caída del Muro). La referencia más inmediata es también jesuita y se remite a la obra del principal expositor de esa doctrina, la del sacerdote español-salvadoreño Ignacio Ellacuria -una leyenda del pensamiento hispánico contemporáneo y que además es un mártir porque fue asesinado en 1989 por militares y paramilitares en la Universidad Centroamericana de El Salvador junto con otros jesuitas-. Su muerte espera aún justicia y España ha reclamado la extradición de más de una veintena de acusados de esa atrocidad sin suerte hasta ahora. La asunción de Bergoglio seguramente acelerará este trámite. 



  • Cuando Bergoglio expone sus ideas hace hincapié en la dialéctica entre la piedad del pueblo y el relativismo ético de las elites intelectuales. Esa línea es la que expone Ellacuria en sus libros -el principal, póstumo-, "Filosofía de la realidad histórica"- cuando habla del imperativo ético que obliga a los hombres a cargar con la realidad y hacerse cargo de ella. Habla de la historia como tradición "tradente", desplegando el pensamiento de su maestro, el español Xavier Zubiri, quien es, por su parte, vicario del pensamiento de José Ortega y Gasset y de Miguel de Unamuno. Quien haya leído a estos pensadores entiende las palabras de Bergoglio, lector no sólo de Morris West ("Las sandalias del pescador"), sino también de Unamuno, autor de "San Manuel Bueno, mártir", una de las grandes novelas sobre la fe. Esos escritores son los expositores de la visión romántica que distingue entre la historia (en donde se localiza el relativismo moral de las modas que pasan) y la intrahistoria, una suerte de inconsciente colectivo en donde late, en palabras de Bergoglio, la piedad del pueblo, que nadie puede traicionar sin costo. Un repaso, aunque fuera de los ficheros, de esta bibliografía, ayudará a peronistas y no peronistas a entender qué les toca vivir de ahora en adelante con este papa. 



  • La reunión de ayer del Papa con el grupo de argentinos convocó en un salón cercano al auditorio Pablo VI a familiares (seis sobrinos); los obispos Arancedo, Marcelo Sánchez Sorondo, Estanislao Karlic, Santiago Oliveri (de la brocheriana Cruz del Eje), el argentino Guillermo Karcher (del ceremonial vaticano que maneja hoy el celular de Bergoglio), y otros religiosos como Oscar Villalba (obispo de Tucumán), Néstor Cruz García (mano derecha del nuevo papa en el arzobispado de Buenos Aires), Guillermo Marcó, Enrique Eguía Seguí (secretario del Episcopado); el prefecto de la Casa Pontificia, Georg GTMnswein, y el maltés Alfred Xuereb, nuevo secretario privado del Pontífice. De los funcionarios argentinos estaban Guillermo Oliveri y el embajador Juan Pablo Cafiero, acompañados de una mínima representación política de allegados al Papa: Juan Manuel Olmos, presidente del Consejo de la Magistratura porteña, quien fue bautizado por Bergoglio, quien antes había casado a sus padres y cuya tía es una de las orejas del Pontífice, y la diputada Victoria Morales Gorleri. En las presentaciones hubo de todo, hasta chanzas, como cuando Bergoglio le dijo a Oliveri, señalándolo a Cafiero: "Pídale que lo invite a comer", referencia hermética sobre hábitos que anotó pronto entre los secretos vaticanos. El secretario de Culto le acercó una camiseta de San Lorenzo de Almagro que le había pedido que llevase al Santo Padre; es la que lleva su nombre y una optimista aureola de santidad. "Un riverplatense -bromeó Oliveri- cumple en entregarle una camiseta de San Lorenzo", que Bergoglio exhibió al grupo. 



  • También hubo faroles para algunos allegados poco conocidos pero que en los próximos días ganarán visibilidad. Uno de los sobrinos del Papa, José Luis Narvaja, es jesuita; otro, Pablo Narvaja, es uno de los lugartenientes de Bergoglio y es un experto en educación como licenciado en Ciencias de la Educación; se trata de un cuadro clave en la Universidad del Salvador y es la sombra del diputado Mario Oporto, exministro de Educación de Daniel Scioli. También corrieron las noticias del viaje de diciembre, que será negociado entre el Gobierno y Arancedo en una reunión que se hará después de Semana Santa. También se imaginó lo que hablaron a solas Cristina de Kirchner: Malvinas, la situación de Medio Oriente, le leyó Bergoglio el índice del libro con documentos del CELAM y le marcó el capítulo sobre los medios de comunicación. Bergoglio le confesó el peso que significa para él asumir el papado y ella lo animó. Nadie confiesa qué comieron, aunque no es pertinente porque Bergoglio es un campeón de la austeridad y Santa Marta -hotel eclesial de los prelados dentro del Vaticano- no es el mejor lugar para comer en la zona. Hay mucha competencia.
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