24 de julio 2009 - 00:00

Frutícolas retornan a las cooperativas para salvar negocio

Frutícolas retornan a las cooperativas para salvar negocio
La crisis financiera internacional afectó fuertemente a la producción frutícola del Alto Valle de Río Negro y Neuquén -especializada en peras y manzanas-, y la alternativa para paliar los efectos en este negocio es el resurgimiento de las cooperativas de productores, que apuntan a generar una mayor acumulación de capital.

Debido a que la mayor parte de la producción se exporta, la restricción del mercado internacional y el crecimiento de la competencia de países extranjeros en los últimos años generó dificultades en la fruticultura. A esto se suman importantes limitaciones para obtener financiamiento.

Al ser una actividad de poca movilidad, si no funciona el negocio es imposible cambiar de producción al cabo de un año, y mucho menos en la zona de los valles, que se sustentan bajo riego. En este sentido, luego del fuerte cimbronazo que significó la crisis, productores y Estado coinciden ahora en que la alternativa es el relanzamiento de las cooperativas, a más de 30 años del auge de este sistema en el país. En este momento no existen más de tres cooperativas en el sector.

La situación del sector está dividida por dos problemas estructurales: la competitividad de los pequeños productores, que no pudieron invertir los recursos para sostener estándares de calidad que requiere el mercado, mientras que en las grandes empresas la variable de peso es la crisis financiera internacional que frena los negocios.

Defensa

El secretario de Fruticultura de la provincia de Río Negro, Carlos Colavita, defendió ante Ámbito del Campo la alternativa asociativa. «La idea es que los pequeños productores tengan la posibilidad de un importante flujo de capital, u$s 5 o u$s 6 millones, y que puedan trabajar en conjunto. La actividad se ha concentrado mucho en grandes empresas internacionales, por eso cuanto más se abarque en la cadena de producción, es más rentable la actividad». Actualmente hay 3.500 productores que tienen el 50% de la producción del Alto Valle de Río Negro y Neuquén. El otro 50% pertenece a 144 productores que responden a grandes empresas.

La pérdida de competitividad de los pequeños productores se da también en la cadena de comercialización, ya que el precio al productor es una de las principales variables de ajuste. «Como política para esto del Gobierno provincial y del nacional, es apoyar a los segmentos más débiles. De hecho la región, con el Gobierno de Neuquén y las asociaciones de productores diseñaron el Plan Frutícola Integral (PFI). Una serie de acciones que comprenden mejora de la competitividad de pequeños y medianos productores, una mejora de la sanidad vegetal, y entre otros aspectos, los canales de comercialización», explicó Colavita.

Esta actividad requiere de un importante capital intensivo por hectárea, por lo que hay que asumir y tener presente los riesgos y disponibilidad de financiamiento. «En la comercialización lo deseable es poderse agrupar entre productores para vender un volumen mayor de fruta, y lograr una integración que no sólo permita producir, sino también acondicionamiento, embalaje y comercialización en la exportación y el mercado interno», aseguró el funcionario rionegrino.

El PFI se planeó a largo plazo. Fue presentado en el marco de la pelea por las retenciones a los granos durante el año pasado, y tuvo buena recepción en la Comisión de Asuntos Agrarios en la Cámara de Diputados de la Nación, presidida por el kirchnerista Alberto Cantero. Aun así, no se ha puesto en marcha, pese a que se encuentra muy avanzado, aseguran las fuentes rionegrinas.

El asesor técnico de la Secretaría de Fruticultura de Río Negro, Héctor Zubeldía, también dio su apoyo a la agrupación de productores en cooperativas. «Desde el punto de vista de la producción hay una necesidad de integración. Por otro lado, es necesario lograr aumentar la torta, para que lo que se paga ingrese lo más posible en la región». La organización comercial, la innovación y la búsqueda de nuevos mercados son los pilares principales.

Zubeldía señaló que «es necesario el financiamiento de ese grupo (pequeño productor). No son estructuras financieras fuertes, por eso hay que apuntar a dos mecanismos: conseguir el dinero con una vinculación con la parte comercial, y colaboraciones mutuas con el sector financiero».

Por su parte, el presidente de la Federación de Productores de Fruta de Río Negro y Neuquén, Manuel Mendoza, aseguró que «a corto plazo el productor no tiene muchas alternativas. Se tiene que agrupar para vender su fruta, que es lo que se hace en los grandes países; sino hay que malvender el campo y los productos».

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