Fuerte caída de la economía en mayo : 5,8% en un año

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Sequía, devaluación, altas tasas y crisis interna de Brasil formaron un cóctel demoledor. Contra abril la baja fue de 1,4% y la suba anual se redujo a un 0,6%.

La economía argentina mostró en mayo los peores números en los últimos 9 años, incluyendo obviamente toda la gestión de Mauricio Macri, al informar ayer el INDEC un derrumbe en mayo de 5,8% respecto a igual mes del año pasado. La devaluación del peso, las altas tasas de interés, la crisis interna en Brasil y especialmente los efectos devastadores de la sequía en el país provocaron una tormenta perfecta que trajeron los peores datos del Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE), que ahora acumulan una muy leve suba de 0,6% en el año y pronostican una baja general en el segundo trimestre del año. Los datos finales sobre ese período se conocerán el mes que viene y habrá que esperar ahora a conocer los resultados del período julio-septiembre para ver si el indicador también cae e inaugura formalmente un nuevo período recesivo en el país.

La principal causa de la caída fue el desplome del 35,2% de la actividad agropecuaria producto de la sequía que afectó este año a amplias regiones de Argentina. También cayeron la pesca, un 29,2 por ciento, y transporte y comunicaciones, 4,9 por ciento.

En cambio, los sectores que tuvieron incidencia positiva fueron intermediación financiera, que creció un 10,8 por ciento; y la construcción, un 4,4 por ciento. Según los datos del INDEC, la actividad económica disminuyó en mayo un 1,4 por ciento respecto al mes previo en la medición desestacionalizada. En abril ya había cortado ocho meses de racha alcista, al bajar un 2,7 por ciento respecto a marzo.

Según la interpretación oficial publicada en el Monitor de la Economía Real que distribuye el Ministerio de la Producción, la explicación a la caída hay que encontrarla en "la volatilidad cambiaria producto del shock externo que afectó a la Argentina y el resto de los mercados emergentes" que "impactó también en el consumo, especialmente el vinculado a durables, por el encarecimiento del crédito y el aumento del tipo de cambio. La venta de autos se desaceleró en junio, luego de un récord histórico en los primeros 5 meses del año". Según el informe, el "año próximo retomaremos el ritmo de crecimiento" ya que, según el informe oficial, hay "señales que anticipan el crecimiento", como inversión, exportaciones y turismo.

Según la consultora Ecolatina, y sobre la base de los datos oficiales, y además del impacto de la producción agropecuaria, la fuerte contracción "demuestra que el enfriamiento del nivel de actividad ya comenzó a extenderse lo largo de la economía local: excluyendo al sector agropecuario, el EMAE hubiese crecido sólo 0,6% i.a. (vs. la expansión del PBI sin agro de 3,5% i.a. del primer cuatrimestre del año). La consultora espera para el segundo trimestre del año "una brusca caída del PBI tanto en términos interanuales (-3% i.a.) como desestacionalizados (rozaría -4%)", a la vez que no espera "crecimiento del PBI durante la segunda mitad de 2018 por el impacto negativo del salto cambiario en la demanda interna". Según estima Ecolatina, recién a fin de año -si el proceso de relajación de tasas se acelera gracias a una mayor calma cambiaria y el resultado electoral en Brasil facilita la recuperación de su economía- el PBI podría estabilizarse". Para la consultora, "las perspectivas de crecimiento para este año son desfavorables" ya que "producto de la sequía y el deterioro de la demanda interna (el impacto de la corrida cambiaria sobre la inflación y las tasas de interés desalientan tanto al consumo como a la inversión), el PBI no crecerá en 2018, ubicándose por debajo del rango de expansión mencionado en la Carta de Intención con el FMI (0,4% a 1,4%)".

Por su parte, un análisis de Radar también coincide en que "el segundo trimestre será el primer trimestre de caída después de siete períodos consecutivos de suba" y que "todo indica que el resultado negativo se mantendrá en el tercer trimestre, por lo que la economía entraría en recesión". Según un informe presentado ayer por la consultora, "el salto del tipo de cambio implica una aceleración de la inflación, que profundizará la caída del salario real (según el INDEC comenzó a caer en abril). A esto se le suma una caída de la construcción por el recorte de la obra pública y la desaceleración de los créditos UVA. En tanto, la inestabilidad financiera / cambiaria genera una postergación de la inversión privada. Vale decir que gran parte del crecimiento de la formación bruta de capital se basó en bienes de capital importados, por lo que la suba del tipo de cambio -y la restricción de liquidez internacional para Argentina- seguramente impactarán negativamente en la inversión".

Al analizar la posible duración de la recesión que técnicamente se oficializaría al conocer los datos del tercer trimestre (en noviembre próximo), la consultora que dirige Paula Español asegura que "de reactivarse la corrida cambiaria, el escenario apunta a una mayor aceleración inflacionaria, y, por lo tanto, una caída más profunda del producto. Las tasas altas, actualmente, aumentan el costo financiero de las empresas, por lo que también impactan negativamente en la actividad". Concluye que "a diferencia de 2014 y 2016, el espacio para realizar política fiscal contracíclica que modere el ajuste es nulo por el programa del FMI", con lo que la recesión actual sería "más fuerte desde la vivida en 2009".

El Gobierno aún mantiene una visión optimista sobre la evolución de la actividad económica de este año, y sostiene que para el cuarto trimestre de 2018 podría registrase alguna mejora puntual en sectores clave, comenzando con una mejora en la actividad agropecuaria y en sectores como turismo y rubros puntuales de la actividad manufacturera beneficiados por la suba del tipo de cambio real. La idea es que se registre un incremento entre el tercer y el último trimestre del año. Parece difícil y dependerá de lograr cierta estabilidad financiera y cambiaria.

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