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Fútbol sin liquidez; verano sin pases
La figura del mercado de pases es Carlos Bianchi hasta ahora; su llegada como mánager es la gran incorporación de Boca. Los goles de José Sand y Gonzalo Bergessio no han alcanzado para recibir una oferta por alguno de ellos que «obligue» a transferirlos. Fabbiani es el más codiciado del verano.
Hoy, lejos en el tiempo y de ese tipo de estrategias institucionales (¿podríamos imaginarnos que Morel Rodríguez y Palermo hoy se transformen en jugadores del alicaído River?), el tiempo que el verano les da a los clubes se denomina «Mercado de pases»; sin embargo, de mercado hay poco y nada, y los pases brillan por su ausencia. La gran incorporación que ha hecho el fútbol argentino es la de Carlos Bianchi y no para sentarse en el banco, sino para estar en una oficina que en la puerta tiene el cartelito de mánager. Boca puede darse esos lujos, pero su gran objetivo para 2009 es achicar su presupuesto, que supera los 40 millones de pesos anuales, al 20%. ¿Cómo piensan hacerlo?: pesificar los contratos más altos, generar ingresos con la venta de algunos de los juveniles que salieron a la luz durante el año pasado para no sacrificar a alguna de sus figuras emblemáticas. La política de Boca de comprar la figura del momento ha quedado en el pasado, hoy se busca un arquero y se apuntó al Pato Abbondanzieri (36 años) por el cual pagaría 600.000 euros y dos partidos amistosos con su actual club, el Getafe de Madrid; una cifra menor (un millón y medio de dólares) de lo que pagó el mismo club español por el arquero hace 30 meses.
En River se rasgan las vestiduras por lograr incorporar a Cristian Fabbiani, que marcó cinco goles en 15 partidos en el último torneo para Newell's, pero que hace un par de años hubiese sido improbable que en la entidad de Núñez pensaran en el simpático Ogro para ponerse la camiseta 9 que en algún momento vistieron Francescoli, Ramón Díaz, Crespo o el mismo Fernando Cavenaghi. La llegada de Fabbiani depende directamente de que se concrete la venta de Diego Buonanotte al fútbol de Qatar, que le permitiría recibir 12 millones de euros que servirán para reforzar, aunque sea mínimamente el plantel de Gorosito, pero más que nada para saldar algunas de las tantas deudas de la gestión Aguilar.
El mundo financiero está en crisis, el fútbol mundial no se mantiene ajeno y la mayor pasión deportiva de nuestro país también paga las consecuencias, porque no sólo hay pocas incorporaciones (Juan Carlos Falcon en Racing y Pablo Álvarez a Rosario Central son las únicas cerradas), sino que tampoco se ha transferido a jugadores de gran nivel del Apertura pasado, como Martín Morel, Battaglia, algunos de los chicos de Lanús (Salvio, Sebastián Blanco, el mismo Sand), Zuculini o Gonzalo Bergessio.
El fútbol argentino, históricamente, ha tenido carácter de semillero del mundo, ha importado figuras o, en todo caso, futbolistas que terminaron transformándose en figuras, pero ante la quietud del mercado los clubes sufren las consecuencias la falta de ofertas y demandas. No hay ruido, tampoco nueces.


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