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Genio y figura de derecha francesa en su ocaso
Figura central de la derecha francesa durante 40 años, todavía muy popular, el expresidente fue condenado a una pena inesperada, dos años de prisión en suspenso, sin haber asistido a ninguna audiencia de su juicio, después de que sus abogados presentaron un informe médico explicando que tiene problemas neurológicos «severos» e «irreversibles».
Desde 2007, cuando dejó el Palacio del Eliseo tras 12 años como presidente de la república (1995-2007), Jacques Chirac parecía disfrutar de una jubilación tranquila, muy alejado de la política.
Rápidamente, sin embargo, su andar más lento y su silueta menos imponente que de costumbre desataron los rumores sobre su enfermedad.
El Chirac de 2011 es radicalmente distinto al del principio de su carrera, ese joven siempre con prisa, con su reputación de «asesino político» a cuestas, pero que también era un seductor, con todo a favor para triunfar. En 1968, en plena revuelta estudiantil en Francia, Chirac ya estaba en política y era secretario de Estado para el Empleo desde hacía un año.
Fue el inicio de una larguísima carrera que lo llevó a ser ministro de Agricultura, de Interior, primer ministro en dos ocasiones y, sobre todo, el poderoso alcalde de París durante 18 años, entre 1977 y 1995.
Desde su fortaleza parisina, Chirac llevó a cabo minuciosamente su asalto al poder y fue acusado de poner a la administración pública al servicio de su carrera y de sus ambiciones, como en el caso de los empleos ficticios que ayer le costó su condena.
En dos ocasiones se lanzó, sin éxito, a la conquista de la presidencia francesa, en 1981 y en 1988, antes de ser finalmente elegido en 1995.
Reelecto
En 2002 fue reelegido con más del 80% de los votos frente al candidato de la extrema derecha Jean-Marie Le Pen.
Pero su carrera también vivió fracasos, como la disolución del parlamento en 1997, que permitió a los socialistas ganar las elecciones legislativas y que lo obligó a una «cohabitación» con sus rivales políticos.
Gracias la inmunidad de la que disfruta el presidente de la república, Jacques Chirac pudo evitar durante 12 años responder a la Justicia. Sus partidarios lo consideran cálido y generoso, pero sus adversarios lo describen como un hombre capaz de conquistar el poder, pero no de ejercerlo, y aseguran que su paso por la política no dejará ningún recuerdo para el futuro, exceptuando quizás su oposición a la guerra de Estados Unidos en Irak, en 2003.
Su línea política varió mucho con el tiempo. En su juventud fue brevemente militante de izquierda, antes de adherirse a las ideas del general Charles de Gaulle. Con los años fue a la vez liberal y dirigista, euroescéptico y proeuropeo, centrista o próximo a la derecha más radical.
Para sus biógrafos, Chirac es un hombre complejo y lleno de paradojas, adepto al cariño de las multitudes y a las ferias agrícolas, gran bebedor de cerveza, pero también enamorado de Asia (es un gran aficionado al sumo) y defensor de los «pueblos olvidados».
Agencia AFP


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