24 de mayo 2011 - 00:00

Georgia, un modelo para imitar

Cuando la Argentina se enfrente con los Lelos de Georgia, en Palmerston North el próximo 2 de octubre, será la segunda oportunidad en que estas dos naciones se crucen. El primer encuentro entre ambos equipos fue en el Mundial de Francia 2007, en un partido y un torneo que fueron sumamente alentadores para la unión de rugby de Georgia. «Esto fue en gran parte por la performance de Argentina», dijo el presidente de la unión, George Nijaradze. «Nos encantó lo que hizo la Argentina en el torneo y nos demostró que podemos lograr grandes cosas», me comentó en su oficina de Tbilisi.

Georgia será hoy el anfitrión de la primera de las cuatro rondas de partidos en el trofeo junior de la International Rugby Board. Ocho naciones de 5 continentes y seis asociaciones regionales se han unido en el Cáucaso para lo que promete ser un torneo magnífico. Y aunque Tbilisi no es un típico destino turístico, tiene su belleza y su atractivo a su manera. Gente de Rusia y Estados Unidos, pasando por Canadá, Japón, Uruguay, Samoa y Zimbabue, está encantado con el lugar. «Somos amistosos, y nos gusta atender muy bien a nuestros invitados», dijo el presidente, que la noche anterior se aseguró de que los representantes de los ocho equipos disfrutaran de un festín de delicias locales.

El potencial del rugby en Georgia es algo de lo que la Unión de rugby local se enorgullece, y con el apoyo de la International Rugby Board, del Gobierno local y nacional y de KART, una ONG local, el crecimiento del deporte se da a pasos agigantados. Hay planes de construir 23 estadios, con capacidad de hasta tres mil personas, para que la próxima generación de Lelos pueda aprender y practicar el deporte. Dos de estos nuevos estadios se usarán en la copa mundial junior de la IRB.

Uno de los nuevos estadios contiene la academia nacional y un hotel con capacidad para alojar a 42 personas. Eso es algo que en la Argentina no tenemos y necesitamos con urgencia. El año pasado se anunció con fanfarria la donación de cuatro hectáreas por parte de la Municipalidad de Tigre a la Unión Argentina de Rugby. Desde entonces no se supo nada más y ante cada pregunta siempre se escuchó un silencio.

«Mi gente trabaja 24 horas al día, siete días a la semana, 12 meses al año», admite Nijaradze. Ahí está, trabajando duro, en la línea de fuego, como un buen ex hooker.

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