Sin embargo hay una esperanza. Se sabe que una de las figuras actuales más influyentes de la Corte de Estados Unidos es la jueza Ruth Joan Bader Ginsburg; magistrada considerada a esta altura una especie de prócer del liberalismo norteamericano; y con llegada directa vía telefónica con el presidente Barack Obama. Según la tradición del organismo, si un juez de los 9 miembros expone que particularmente quiere que un caso determinado llegue a la Corte, los otros no tienen mayores reparos más allá de escuchar los argumentos del magistrado peticionante. Con esto, si Ginsburg aceptara tratar el juicio contra los fondos buitre, vía llamada de Barack Obama por ejemplo, el máximo tribunal lo recibiría sin problemas.
Ginsburg nació el 15 de marzo de 1933 en Brooklyn, Nueva York. Se convirtió en la tercera mujer en la historia de la Corte en integrar el Tribunal Supremo. Llegó de la mano de Bill Clinton que la nombró en 1993, reemplazando a Byron White y el senado confirmó su nombramiento por un abrumador 96- 3.
En su carrera privada se concentró en casos de derechos humanos y civiles en los Estados Unidos, y logró varias victorias importantes que marcaron jurisprudencia en la Justicia norteamericana a favor de las minorías étnicas y raciales. Fue por estos antecedentes que en 1980 el presidente demócrata Jimmy Carter la nombró jueza del Tribunal de Apelaciones del Distrito de Tribunal Supremo; desde donde debía administrar las causas vinculadas a los reclamos sociales, económicos y políticos de esas minorías. Desde ese momento se convirtió en la voz principal dentro de la Justicia norteamericana como representante del ala liberal, y se la reconoce como la impulsora de los casos más trascendentes donde se trata el derecho al aborto, la citación del derecho internacional por sobre las leyes norteamericanas, los derechos de los homosexuales y la condena a toda condición de pena de muerte. Estas mismas iniciativas hicieron que se gane la enemistad de sus pares republicanos; especialmente Antonin Scalia, que llegó a la Corte de la mano de Ronald Reagan y Samuel Alito nombrado bajo la presidencia de George W. Bush.
Ginsburg está hoy acompañada por Sonia Sotomayor y Elena Kagan; dos juezas demócratas que llegaron al máximo tribunal de la mano de Barack Obama y que acompañan a la "venerable Ruth" en todas sus embestidas. Ya octogenaria, Ginsburg tiene como actividades fuera de la Corte ser la presidenta honoraria de una fundación que lucha contra el cáncer (enfermedad que tuvo y superó) y representar a los Estados Unidos en todas las reuniones internacionales de la comunidad judía norteamericana. Que Obama la llame y convenza para que se acepte el caso argentino contra los buitres, y que ésta lo tome como otra de sus cruzadas personales en su concepción liberal, es una de las pocas esperanzas que quedan para que el tribunal acepte el caso.
| @cburgueno |



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