- ámbito
- Edición Impresa
“Giselle” en el Colón con imán irresistible: Paloma Herrera
La comunicación de Paloma Herrera con Juan Pablo Ledo es óptima, así como el desempeño de cada uno de los solistas y el cuerpo de baile de un espectáculo excelente, sólo deslucido por algunos desfasajes de la Filarmónica en la función de estreno.
Amor, locura y muerte: los tres ingredientes tan caros al romanticismo conforman el cóctel que hace de "Giselle" un ballet de atractivo inalterable. La bella producción que actualmente presenta el Colón cuenta además con un imán irresistible: la presencia de Paloma Herrera en el comienzo de su despedida de los escenarios y del mayor escenario argentino. Suerte de "premio consuelo" para el público ante la cancelación de lo que prometía ser uno de los hitos de esta temporada, el "Romeo y Julieta" de Prokofiev-MacMillan con la misma Herrera, esta "Giselle" sustituye aunque no compensa la frustrada expectativa.
Herrera vuelve a deslumbrar en cada aparición por la perfección de un trabajo integral: técnica, interpretación, musicalidad y entrega son en ella un todo absoluto. La transformación de la campesina en ingenua enamorada a mujer traicionada y enloquecida se muestra perfectamente en su rostro, y su comunicación con Juan Pablo Ledo (Albrecht) resultó óptima; por su parte el bailarín realizó una tarea muy lograda en destreza y comprensión de su personaje.
Como Hilarión, Vagram Ambartsoumian tuvo un desempeño excelente, y la dupla integrada por Carla Vincelli y Maximiliano Iglesias hizo del "Pas paysan" un momento delicioso. El segundo acto tuvo una muy lograda realización a cargo del cuerpo de baile femenino. Paula Cassano (Myrtha, Reina de las Willis), impecablemente secundada por Natacha Bernabei (Moyna) y Daiana Ruiz (Zulma) dio su carácter grave al personaje. En líneas generales no hubo puntos flojos en solistas ni conjunto. Los bellísimos decorados tradicionales de Nicola Benois, cuidadamente complementados por la iluminación de Rubén Conde, dieron el marco visual perfecto.
Menos fortuna tuvo lo que sucedió en el foso: la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires no tuvo en Emmanuel Siffert a un guía seguro y los desfases fueron notables, al menos en la función de estreno, amén de algunas rispideces que deslucieron una performance potencialmente excelente.


Dejá tu comentario