2 de noviembre 2009 - 00:00

Gobernadores presupuestan 2010 sin suba de salarios

Daniel Scioli; Celso Jaque; Daniel Peralta; Sergio Urribarri; Maurice Closs
Daniel Scioli; Celso Jaque; Daniel Peralta; Sergio Urribarri; Maurice Closs
En plena vorágine en pos de la definición de los proyectos provinciales de Presupuesto 2010, los gobernadores vuelven a apostar a la fórmula de la pauta salarial cero en los planes de gastos para no condicionar previamente la negociación del año que viene con los gremios y atarla, en cambio, a una eventual mejora de los ingresos por coparticipación y de las recaudaciones locales.

La reedición de la estrategia -que, por cierto, no los eximió hasta ahora de la escalada de paros en el interior- se vive por estas horas en las provincias de Buenos Aires, Santa Cruz, Mendoza, Misiones (la primera en tener aprobado su Presupuesto) y Entre Ríos, aunque ese lote irá in crescendo, al ritmo de las futuras presentaciones de los proyectos en las legislaturas locales. (Ver aparte)

Este escenario no implica que los gobiernos no otorgarán entonces un aumento de sueldos el próximo año, sino que prefieren manejarse con cautela -sin la definición de un porcentaje de suba salarial explícito-, para auscultar en cambio los bolsillos del Estado en 2010 y negociar recién entonces con los sindicatos. En lo legal, sólo restará luego pedir formalmente una ampliación del Presupuesto para incorporar el nuevo gasto en este rubro.

Estrategia

«Es una cuestión de estrategia negocial; nos vamos a sentar en algún momento a debatir un incremento para 2010, pero si pongo un 10% o un 15% de aumento es el piso de discusión: me lo autoimpongo y luego los gremios van a ir por encima de ese porcentaje», evaluó ante este diario un funcionario del interior ligado a las negociaciones con los sindicatos.

«Es aconsejable, en pos de la pureza de la negociación, una pauta salarial cero y, luego de llegar a un acuerdo salarial, reformular el Presupuesto provincial a través de una ley», remarcó, además de sostener que «no está vedada la posibilidad de poner una pauta salarial en el Presupuesto, pero es desaconsejable».

No es, sin embargo, la única alquimia que ensayan los mandatarios para hacer frente al delicado tema de las negociaciones de sueldos con los sindicatos. Otros distritos (hasta ahora, los menos) se atrevieron, en cambio, a incorporar una pauta de incremento salarial para 2010 en los planes de gastos, como Córdoba (aunque sólo contempla un aumento del 8,8%, que está 2,7 puntos por encima del nivel de inflación para el año entrante previsto en el Presupuesto nacional delineado por Cristina de Kirchner).

Ambas postales -la de los proyectos que no incluyen una suba salarial explícita como la de que prevén alzas de hasta un 8,8%- desataron ya el enojo de los dirigentes gremiales, que mientras batallan un incremento para este año, advierten que en 2010 la conflictividad estará a la orden del día frente a esta prematura reticencia de las carteras de Hacienda locales a garantizar a priori fondos para aumentos.

La apuesta de los gobernadores no es, sin embargo, antojadiza. Según un informe de la consultora Economía & Regiones, el gasto en personal aumentará este año un 20,9% respecto de lo ejecutado en 2008, con un incremento en casi $ 15.386 millones, lo que explica un 60% del incremento total del gasto.

En detalle

Veamos algunas postales que grafican la estrategia salarial desplegada por los gobernadores en sus presupuestos para el año entrante:

  • En Buenos Aires, el justicialista Daniel Scioli -acosado por estas horas por una ola de paros- no incluyó en el proyecto ya enviado a la Legislatura una pauta de suba de sueldos explícita.

    El ministro de Economía, Alejandro Arlía, aclaró que ello no implica que no habrá negociación salarial ni incrementos el año próximo, pero recalcó que esa paritaria no debe tener previamente «ni techo ni piso». «Si nosotros pusiéramos un número en el Presupuesto, podría ser interpretado que eso es lo máximo o mínimo que se podría ofrecer», explicó.

    En rigor, no es una postal desconocida en territorio bonaerense. De hecho, desde diciembre de 2007 -cuando asumió Scioli-, ningún plan de gastos contó con una pauta salarial.

  • En sintonía, en Santa Cruz, el también peronista Daniel Peralta no planea incorporar un incremento salarial explícito.

    El ministro de Economía local, Diego Robles, aseguró que el Presupuesto «va a tener pauta salarial cero» porque «colocar una cifra sería un condicionamiento en las negociaciones de paritarias».

    «En función de la evaluación de los ingresos de la provincia se verá en las negociaciones que se lleva con cada sector en particular cuál es el aumento salarial que se le puede generar, y de ahí se harán las modificaciones presupuestarias pertinentes dentro del ejercicio económico», adelantó, y enervó aún más a los combativos gremios locales.

  • En Mendoza, por su parte, el Gobierno del justicialista Celso Jaque ya adelantó que tampoco planea incluir una pauta salarial en el proyecto de Presupuesto para el año que viene que pule el ministro de Hacienda, Adrián Cerroni, y que será enviado a la Legislatura durante la segunda quincena de noviembre. La estrategia ya fue aplicada en 2007 (por el por entonces gobernador radical Julio Cobos) y en 2008 y 2009 por Jaque.

  • Una situación similar se vive en Entre Ríos, tierra que gobierna el peronista Sergio Urribarri. «Tenemos previsto partidas para el gasto en personal por 3.376 millones de pesos; eso se corresponde con el gasto en personal que hoy está instalado y no se contempla ningún incremento salarial», adelantó el ministro de Economía, Diego Valiero, además de enfatizar que nuevamente el año entrante (como desde 2004), «cualquier tipo de incremento queda sujeto a que se den mayores ingresos que los presupuestados».

  • En Córdoba, en cambio, el Gobierno del justicialista crítico Juan Schiaretti optó por incluir en el plan de gastos 2010 una pauta de aumento salarial del 8,8%, de más de 2 puntos respecto del porcentaje de inflación proyectado por la Nación para ese año, y en el marco de un proyecto donde cerca de la mitad de los recursos será destinada al pago de sueldos.
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