El Gobierno nacional, a través del Museo de Bellas Artes, realizó ayer su mayor inversión en una pintura al comprar, al cierre de arteBA, el óleo «La pesadilla de los injustos», de Antonio Berni, por u$s 500.000. Guillermo Alonso, director del museo, confirmó la operación, aunque no quiso hacerlo con la cifra, cuyo monto era conocido por el mercado desde ayer por la tarde. Para oficializarla, deben cumplirse algunos requerimientos puramente formales, entre ellos proponer al secretario de Cultura, José Nun, la incorporación de esa obra al acervo del Museo.
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En un principio, había trascendido que el museo pagaría u$s 800.000 por la obra (su valor de mercado es de u$s 1 millón), aunque finalmente se llegó a un acuerdo por la mitad con la propietaria de la obra, Lili Berni. «La pesadilla de los injustos», obra crucial del artista rosarino, es una alucinada visión del infierno poblado de monstruos que se reiteran como en un espejo.
Al promediar la década del 90, la galería Ruth Benzacar vendió «Desocupados» por 800.000 dólares, y por valores apenas más bajos, la Cancillería argentina y los coleccionistas Amalia Fortabat y Eduardo Costantini compraron obras emblemáticas de Berni. «Ramona espera» continúa siendo el cuadro argentino más caro de la historia en subastas, al ser vendido en 717.500 dólares en Sotheby's, y Fortabat pagó 607.500 dólares por «La gallina ciega» en una subasta de Christie's.
Anteriormente, durante la gestión de Pacho O'Donnell en la Secretaría de Cultura y Jorge Glusberg en Bellas Artes, el Gobierno compró «Orquesta típica», de Berni, en u$s 400.000 (en años del uno a uno). Esta obra está actualmente en la filial neuquina de Bellas Artes.
«La pesadilla de los injustos» también llamada «La conspiración del mundo de Juanito Laguna trastorna el sueño de los injustos», realizada en 1961, antecede la serie de los Monstruos; tiene la dimensión de una pintura mural, mide 3 x 4 metros. Lili Berni, quien después de la muerte de la galerista Ruth Benzacar -que posicionó al artista en el circuito internacional- tuvo penosas experiencias con dealers que se apropiaron de varias de sus obras, decidió entablar una relación comercial con el galerista uruguayo Jorge Castillo.
La obra fue expuesta en un lugar preferencial en la cuarta Bienal del Mercosur; ocupaba toda la pared del palco que utilizó el presidente Lula da Silva. En 2005 integró la muestra «Berni y sus contemporáneos», que presentó el MALBA.
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