12 de noviembre 2009 - 01:32

Gobierno empezó a negociar ya para bajar las protestas

• PROMETIÓ PLANES A PIQUETEROS QUE AYER VOLVIERON A CORTAR LA AVENIDA 9 DE JULIO

Agrupaciones de piqueteros volvieron a cortar ayer la avenida 9 de Julio frente al Ministerio de Desarrollo Social en reclamo de planes de empleo. En torno al edificio del Congreso Nacional, se realizó una protesta de ex combatientes.
Agrupaciones de piqueteros volvieron a cortar ayer la avenida 9 de Julio frente al Ministerio de Desarrollo Social en reclamo de planes de empleo. En torno al edificio del Congreso Nacional, se realizó una protesta de ex combatientes.
El Gobierno logró amortiguar apenas las protestas de ayer, pero lejos de frenar la andanada de manifestaciones, hoy la Ciudad de Buenos Aires repetirá las escenas con las que inauguró la semana. Se anunciaron más piquetes, pero el Gobierno negocia ya con los grupos de la ultraizquierda -más numerosos- que manifestaron en reclamo de planes de empleo. Atrapado en su propia letra, el Gobierno ahora se ve obligado a conceder los planes que anunció para desempleados y a llevar el control que recaía en los intendentes. Los activistas reclaman el cumplimiento que al mismo tiempo critican. Consideran que la contratación de cooperativas para trabajos en las intendencias sería una suerte de empleo municipal encubierto y exigen que directamente los desocupados sean empleados públicos para realizar esos trabajos que les han prometido.

Mientras que el kirchnerismo insiste con la teoría de la desestabilización, en la acción de los manifestantes se pronunció ahora la Iglesia (ver nota aparte) en sintonía con la oposición culpando al oficialismo de las situaciones que provocan las protestas. Al ritmo de las batucadas que enfurecen a los porteños, el cruce entre el Gobierno y sus adversarios políticos continuó.

Lo más grave de la situación es que los piqueteros y sindicalistas anti-CGT comienzan a amenazar imponiendo plazos y condiciones. Los activistas de los subterráneos ya anticiparon que están dispuestos a provocar un corte del servicio y las agrupaciones duras marcaron el calendario, también para volver a los cortes si no reciben lo que reclaman. En medio de los conflictos, para mayor pesar del Gobierno, salió un Eduardo Duhalde a buscar un «pacto» de gobernabilidad con Elisa Carrió (ver nota aparte).

Ayer, la manifestación de grupos del ala más dura de los piqueteros cortó la avenida 9 de Julio, otra vez en su intersección con Belgrano, frente al Ministerio de Desarrollo Social, donde la semana pasada se levantó un campamento, de otras tendencias, que se prolongó por más de 30 horas, en pleno centro porteño.

Si bien la protesta en un inicio presumía de interrumpir accesos a la Ciudad de Buenos Aires, las conversaciones que comenzaron el martes por la noche hicieron disminuir la embestida, pero no aplacaron a los activistas.

El Gobierno recibió, finalmente, a representantes de esas agrupaciones -Barrios de Pie, Polo Obrero, Movimiento Teresa Rodríguez y la Coordinadora de Unidad Barrial, entre otras- incluyendo a la Corriente Clasista y Combativa que venía amenazando con tomar la sede ministerial, lo que valió una denuncia judicial, y que no se sumó ayer al corte.

Según los manifestantes, los funcionarios de Alicia Kirchner les aseguraron empadronar a los activistas en los planes para cooperativas. Pero de todos modos, los piqueteros advirtieron que «dimos plazo hasta el 20 de noviembre» para lograr su objetivo o retomar los cortes.

De la CCC, Juan Carlos Alderete contó que en la entrevista con funcionarios «les hicimos ver algunas dificultades en el plan de asignaciones familiares y nos dieron la razón, como que no ingresarían los que son beneficiarios de otros planes, y se comprometieron a revisar y, de ser necesario, retrotraer el plan». Con esa conciliación el grupo levantará por ahora las medidas de fuerza, pero para hoy ya anunciaron manifestaciones tanto Raúl Castells como los empleados de la Kraft (ver nota aparte), que también salieron a la calle ayer.

Luego de cortar la 9 de Julio, los piqueteros marcharon a la Casa de la Provincia de Buenos Aires en el barrio porteño de Congreso para reclamar por becas.

Con esa misma petición, Castells cortó con un grupo de activistas de su movimiento, la avenida Hipólito Yrigoyen (ex Pavón), después de ser desalojado por agentes de la Guardia de Infantería del Puente Pueyrredón que une la Capital Federal con la provincia de Buenos Aires y que ocupó unos minutos, donde pretendía instalarse quemando cubiertas.

Se fue desafiante exigiendo que si hoy no tiene respuesta del Gobierno bonaerense, cortará la 9 de Julio y Avenida de Mayo en la Capital Federal.

Aunque la protesta que más complicó por el lugar y la cantidad de participantes fue la de los piqueteros, también hubo manifestaciones en torno al edificio del Congreso Nacional de ex combatientes que demandan ser reconocidos como veteranos de la Guerra de Malvinas y de jubilarse en esa condición. Se sumó la protesta frente al Ministerio de Trabajo de empleados y delegados de Kraft-Food y una manifestación de alumnos frente al rectorado de la UBA, en la calle Viamonte de la Capital Federal.

A ese caos callejero se agregaron paros de actividades en la provincia de Buenos Aires y la amenaza de uno de los gremios de docentes porteños de vaciar las aulas por aumentos salariales.

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