Gobierno porteño estatizará a los grupos de cartoneros

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Una parte de la basura porteña será gestionada por cooperativas de cartoneros, según anunció el ministro de Espacio Público, Diego Santilli, al anticipar el contenido de la nueva licitación del servicio de recolección que se hará a mitad de año.

La idea del macrismo es dividir ese concurso de precios en dos: uno para los cartoneros y otro para las empresas tradicionales, asignando a los primeros la disposición de los llamados residuos secos que deberían diferenciarse y a los otros el resto de la basura, con el agregado que se estipulará la colocación de contendedores en toda la Capital Federal.

De ese modo Mauricio Macri cumpliría con un deseo que en su momento le malogró la campaña política, es decir, que desaparezcan de la vida nocturna porteña, los cartoneros. La propuesta es que el Gobierno de la Ciudad disponga de centros verdes donde las cooperativas separarían los residuos secos (cartones, papeles, botellas, plásticos) y a la vez dotarlos de alguna logística para que lleguen a destino los materiales. En la actualidad funcionan algunos centros verdes, pero se extenderían a todos los barrios. Por eso los recicladores deberán agruparse en cooperativas, para concursar por cada una de las quince comunas en que se divide la Ciudad de Buenos Aires. La estrategia incluye colocar puntos blancos, cada tres cuadras aproximadamente, en las zonas donde no hay contenedores de tapa naranja que son los destinados para los residuos secos aunque en general esa diferenciación es poco llevada a la práctica por los vecinos. Esos puntos blancos contarán con recipientes de 3.000 litros, tres veces mayor que los actuales, para que se tiren allí los materiales que pueden ser reciclados. A la vez los cartoneros podrán ir a buscar lo que los vecinos reclamen a través de un 0-800-.

«No más cartoneros en la calle, pasarán a ser recicladores que podrán vivir con el producido de la venta de los materiales y la ayuda que les dará el Gobierno porteño con cierta logística y controlando la actividad», explicó Santilli a este diario. En la Ciudad hay ya cooperativas que se ocupan del reciclado, como en el barrio porteño de Palermo, El Ceibo, que pasa a buscar los residuos que luego clasifica y vende, un sistema que Santilli busca repetir en cada barrio al estilo también del que se utiliza en algunas ciudades como Barcelona.

La otra parte de la licitación, de los llamados residuos húmedos, se mantendrá con el pago a las empresas por zona limpia, pero se incorporarán contenedores en toda la Ciudad de Buenos Aires, cuando hasta el momento sólo el 33% de los vecinos utiliza ese sistema. Cambiará sin embargo la distribución de zonas, que en lugar de ser cinco y una testigo a cargo de empleados municipales, serán solamente tres y la estatal. En los dos casos los contratos se harán por cuatro años con opción a cinco y no requerirá de ese modo contar con una ley que sancione la Legislatura ya que solamente los convenios por más de cinco años requieren ese trámite.

En su momento Macri intentó un proyecto de ley para ofrecer diez años de servicio, que consideró sería más atractivo para los empresarios, pero el proyecto no llegó siquiera al recinto para su tratamiento ante las críticas de la oposición por contraponerse con la ley de Basura Cero. En este caso, Santilli comenzará el miércoles a difundir por internet el proyecto del concurso para cooperativas y licitación para las empresas, y que pueda ser observado a partir del jueves. Las consultas, según está previsto se extenderán hasta mediados de mayo y el 17 de junio se realizará una audiencia pública para finalmente llevar el pliego a la Procuración y llamar a licitación el 15 de julio de este año. Los actuales contratos de recolección de residuos, que es el servicio más oneroso que paga la Ciudad de Buenos Aires (cerca de $ 1.000 millones) están vencidos y prorrogados dos veces, por eso el llamado a un nuevo contrato no puede demorar más de mitad de año.

Otro de los condimentos que tendrán los pliegos es que tanto las cooperativas como las empresas estarán sometidas a un sistema de puntaje, al estilo de los automovilistas.

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