27 de mayo 2014 - 00:13

Gobierno preocupado por fallos de la Corte en temas fiscales

• Lorenzetti recibió a Kicillof, quien llevó inquietud por retenciones, multas y código aduanero

Ricardo Lorenzetti, Axel Kicillof y Elena Highton de Nolasco.
Ricardo Lorenzetti, Axel Kicillof y Elena Highton de Nolasco.
El viceministro Julián Álvarez debió insistir hasta el hartazgo, pero finalmente ayer logró que Axel Kicillof visitara la Corte Suprema de Justicia antes de partir a Francia para cerrar las negociaciones con el Club de París.

El ministro de Economía fue recibido por Ricardo Lorenzetti y Elena Highton de Nolasco, presidente y vice del máximo tribunal. Lo acompañaba su segundo Emmanuel Álvarez. El cónclave fue a puertas cerradas, en el Salón de los Embajadores del cuarto piso de la calle Talcahuano. La cita se mantuvo fuera de agenda y duró algo más de una hora.

Algo alejado de sus modos más bien informales, Kicillof les planteó ayer a los ministros su preocupación por una serie de resoluciones álgidas en materia económica. Se refirió tanto a las que ya se conocieron como a otras que todavía tienen la firma pendiente pero que, cada tanto, circulan por las vocalías de los ministros con una letra y una música que encienden luces amarillas.

Desde que comenzó el año, la Corte emitió un fallo que puso en tela de juicio la constitucionalidad de las facultades delegadas por el Congreso. Entre esas leyes se enmarca el Código Aduanero, motivo por el cual el tribunal instó a compensar a una firma que se había quejado por la regulación que la obligaba a pagar retenciones.

Otro detalle importante para el ministro: entre las facultades que la Corte entiende como exclusivas del Congreso hay una gran cantidad de resoluciones del Banco Central referidas al ordenamiento del sector bancario. Ayer Kicillof no lo escuchó, pero algunos abogados del sector bancario ya llegaron hasta la Corte para "asesorarse" sobre estos avatares.

Al mismo tiempo hace tres semanas la Corte ordenó indemnizar a una firma privada que reclamaba contra la traba a las importaciones. Original, el tribunal dijo que a veces las regulaciones del Estado pueden ser válidas pero que esto no lo eximen de tener que compensar daños en caso de que éstos se sucedieran por dicha legislación.

Estos dos fallos llevaron a Kicillof al encuentro de ayer durante el cual el ministro expresó su preocupación por los resultados adversos y tuvo tiempo para referirse a una causa igual de rutilante pero que todavía no tiene firmas.

La Corte todavía debe resolver los planteos de empresas que quisieran exportar con los parámetros del Código Aduanero del Mercosur, recientemente sancionado y en el cual se establece, al igual que en la Unión Europea, el libre tránsito entre los estados miembro y la posibilidad de exportar en los distintos puertos de estos países.

Perspectiva

El eje de estas causas es si los derechos de exportación que rigen respetan los criterios del Tratado de Asunción.

Para tener en cuenta: un fallo adverso al Gobierno afectaría su capacidad recaudatoria.

Algunas de las empresas que reclaman han motorizado planteos ante los Tribunales del Mercosur. Duraron poco tiempo ya que se retiraron luego de recibir una serie de llamados del Palacio de Hacienda invitándolas a abandonar la vía del litigio.

En el caso de Uruguay la situación es particularmente espinosa porque en octubre de 2013 el Gobierno prohibió que las exportaciones argentinas sean llevadas al puerto de Montevideo por vía terrestre para luego ser despachadas por barco desde el país vecino.

El único acuerdo para trasbordo de cargas que la Argentina tiene vigente es con Brasíl.

En realidad, este es el gran entuerto que por estos días divide a la Argentina de Uruguay ya que para el país oriental esta medida implicó un retroceso en la recaudación del puerto de Montevideo.

Además de esta inquietud fiscal, Kicillof llegó con cierta preocupación por un fallo también decisivo que se conocería en las próximas semanas y referido a jubilaciones pero sobre el cual casi no se explayó.

Lorenzetti y Highton de Nolasco lo escucharon y le hicieron algunas preguntas generales, hábiles en ese arte propio de los magistrados de escuchar argumentos de las partes por vias más informales.

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