Así lo destacó el viceministro de Petróleo de Irán, Hosein Zamani Niya, quien subrayó que ya hay diferentes propuestas transmitidas a Teherán "por parte de un cierto número de países y compañías".
Las autoridades están evaluando estas propuestas a la espera de poder reforzar tanto sus actividades en el sector petrolero como en el de las compañías foráneas, una vez que -precisó el funcionario- las sanciones contra Irán sean desmanteladas en el marco de "un nuevo contexto internacional".
Gran parte de las sanciones contra el crudo iraní fueron impuestas por los Estados Unidos y por la Unión Europea. Las más importantes de ellas prohíben inversiones extranjeras en el sector y limitan por otra parte la producción hidrocarburífera de Irán.
La producción actual del crudo de la República Islámica es de unos 2,7 millones de barriles por día, cantidad de la que sólo un millón es exportado precisamente a causa de las sanciones.
Zamani Niya dijo el sábado, por otra parte, que su ministerio quiere contar, como ocurría en el pasado, con su cuota de producción dentro de la oferta total del crudo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
El objetivo de Irán es el de llegar al nivel que tenía antes de las sanciones, en la época en la que era el segundo país productor de petróleo dentro de la OPEP, sólo detrás de Arabia Saudita.
En las semanas pasadas, el régimen teocrático había destacado que su objetivo era aumentar la producción nacional de crudo a 3,8 millones de barriles "en pocos meses", tras "el fin de las sanciones". Según las estimaciones difundidas en Teherán, gracias a sus imponentes reservas de gas, Irán podría, por otra parte, ganar con las ventas de este recurso cerca 127.000 millones de dólares en tres años.
Sin embargo, hasta ahora las sanciones internacionales han limitado estas inversiones a 12.000 millones frente a los 20.000 millones previstos.
| Agencia ANSA |


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