15 de abril 2011 - 00:00

Granos se recuperan de crisis en Libia y desastre en Japón

Desde principios de la década del 90, el área cubierta con maíz en Estados Unidos se expandió un 23%.
Desde principios de la década del 90, el área cubierta con maíz en Estados Unidos se expandió un 23%.
Aun con altibajos, los mercados de granos han logrado recuperarse rápidamente de la crisis de Libia y del desastre natural de Japón, eventos que interrumpieron la tendencia alcista que el mercado venía desarrollando desde mediados del año pasado.

Las relaciones entre los stocks finales y el consumo de los principales granos siguen siendo muy estrechas, lo que asegura que la volatilidad del mercado nos acompañará por varios meses más, hasta tanto no se sepa el volumen de oferta que aportará el Hemisferio Norte en este ciclo.

Los precios de los alimentos cayeron en el mes de marzo, por primera vez en ocho meses, según el índice que elabora el departamento agrícola de las Naciones Unidas, destacando que, de todas maneras, los precios continuarán mejorando hasta tanto el mercado no se recomponga de los bajos stocks actuales.

El índice que elabora la FAO, que monitorea una canasta de commodities alimentarios, cayó un 2,9% respecto del récord alcanzado en febrero, aunque todavía registra una mejora del 37% respecto del mes de marzo del año anterior. Los precios internacionales de los aceites y del azúcar contabilizaron las perdidas más destacadas, con bajas del 7% y del 10% en el mes, respectivamente.

También el índice de cereales registró una caída del 2,6%, como consecuencia del terremoto en Japón y la situación que aún se vive en Libia. De todos modos, la FAO advierte que algunos componentes de este índice, como el trigo, ya han recuperado un 25% de los mínimos registrados en marzo, además de la fuerte mejora que viene registrando el maíz, lo que alienta a pensar que las subas de los precios en los alimentos no nos han abandonado aún.

La inflación alimentaria se encuentra instalada como un tema central en la agenda política de varios países y, según el Banco Mundial, unos 44 millones de personas han caído en la pobreza como consecuencia de la mejora registrada en los alimentos, con la amenaza de que mayores subas empeoren aún más el panorama.

La FAO proyecta que la producción mundial de trigo crecerá un 3,4% en esta campaña 2011/12, con una estimación de 676 millones de toneladas, una visión más optimista que la del Consejo Internacional de Granos, que estima una producción de 673 millones de toneladas. Cualquiera de estas cifras no asegura aún una recomposición de los inventarios mundiales.

El área de siembra que los «farmers» de Estados Unidos cultivaron en los últimos años sufrió cambios realmente bruscos si son observados en perspectiva.

Durante los años 90, los productores estadounidenses sembraron alrededor de 75 millones de acres con maíz (30,3 millones de hectáreas); hacia 1995 esta superficie había descendido a 72 millones de acres (29,1 millones de hectáreas); hacia 2000 el área se vuelve a expandir a los 80 millones de acres (32,3 millones de hectáreas) y en esta campaña se proyecta una siembra que superará los 92 millones de acres, algo más de 37 millones de hectáreas.

En otras palabras, desde principios de la década del 90, el área cubierta con maíz en Estados Unidos se expandió un 23%.

Soja

Con respecto al cultivo de soja, en la década de los 90 se sembraban unos 57 millones de acres (23 millones de hectáreas), área que trepó a los 77 millones de acres el año pasado (31,1 millones de hectáreas) y que seguramente se mantendrá con ligeras variantes en el curso de esta campaña.

El trigo fue el gran perdedor de esta batalla en la conquista de área de siembra. En los años 90 se implantaban alrededor de 77 millones de acres (31,1 millones de hectáreas), hacia el año 1995 la superficie cae a 70 millones de acres (28,3 millones de hectáreas), para volver a experimentar una nueva caída en 2000 con 62 millones de acres (25,1 millones de hectáreas).

En 2010, el área de cultivo del cereal se ubicó por debajo de los 55 millones de acres (22,2 millones de hectáreas).

Así, mientras la superficie de maíz y la de soja se expandieron un 23% y un 35%, respectivamente, el área de cultivo de trigo en los Estados Unidos declinó un 30%.

La expansiva demanda de proteínas vegetales impulsadas por China y el sostenido aumento en el consumo doméstico de maíz, de la mano del etanol, han tenido mucho que ver con esta tendencia.

Por razones presupuestarias, es probable que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) no revele más los datos del avance semanal de la cosecha, como lo viene haciendo desde los años 70.

Esta medida incluiría a reportes vitales para analizar el comportamiento de los cultivos, como los porcentajes de siembra y recolección y el estado semanal de los cultivos, elementos que el mercado monitorea frecuentemente para evaluar la condición en que éstos se encuentran.

Estos reportes periódicos proveen una valiosa información para todos los analistas, marcando la tendencia de corto plazo en el mercado. No contar con esta información significará un claro retroceso en el análisis de la información, ubicando en una situación privilegiada a las principales compañías cerealeras, que cuentan con recursos suficientes para ponderar la situación de los cultivos, con una clara ventaja en relación con el resto de los operadores.

Por esta razón, algunos analistas estadounidenses con fuerte predicamento en el mercado granario, como Dan Basse de la consultora AgResource, se encuentran ejerciendo un fuerte lobby en el USDA para que estos informes no se discontinúen, arengando a algunos grupos de productores a que hagan lo propio.

Informe de Panagrícola

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