Cuanto más se dilate el reconocimiento de la realidad en los precios de los activos financieros, mayor será la venganza cuando ésta se haga presente (desde un punto de vista estadístico, la naturaleza de los problemas a enfrentar hablan de fat tails o colas anchas, lo que sugiere que podrían tener un efecto anormalmente grande). Pasadas las lágrimas y aunque no dure más que unos instantes, el mercado encontrará algo parecido a un punto de equilibrio, para retornar luego otra vez más a este juego de extremos. Mientras tanto, en el aquí y ahora, los inversores están más concentrados en hablar de los datos y señales alcistas desestimando todo aquello que pueda sugerir una sobrevaluación, baja de precios, o cualquier cosa semejante. En este juego el gran ganador parecen ser (y fueron a lo largo de 2011) las cotizantes norteamericanas, alimentadas por un lado con una serie de incipientes evidencias de recuperación de la economía (aunque a más de cuatro años de desatarse la crisis seguimos hablando de recuperación y no de expansión) y por otro con las dudas y temores que continúa generando la situación europea y en menor medida la de otras regiones del mundo. De no mediar un cambio radical en alguna de las variables que vienen considerando, para muchos lo más seguro -incluso podríamos argumentar que es hasta racional hacerlo- parece ser apostar a que el statu quo continuará, aun cuando nadie se atreve a decir hasta cuándo. El 0,56% que ganó ayer el Dow al cerrar en 12.462,47 puntos (el S&P 500 quedó en el máximo en 6 meses), aun cuando el volumen operado no fue significativo, se convierte entonces, y a pesar de la evidente falta de lógica, en uno más de los tantos argumentos que se están usando para vender mercado. De a poco volveremos a hablar de los problemas griegos donde el gran ganador parece ser el mercado inglés. La amenaza del tobin Tax a las transacciones financieras (en particular por parte de Francia) y el pánico que despiertan los políticos helénicos ha hecho de La Isla el sitio preferido para el refinanciamiento de su default (el ISDA viene haciendo lo imposible para evitar el cobro de los CDS y no declarar a Grecia en default).
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