La Valeta y Atenas - El primer ministro griego, Alexis Tsipras, reconoció ante el Comité Central de Syriza que el acuerdo alcanzado en el Eurogrupo incluye medidas que su Gobierno no considera necesarias, pero garantizó que tomará contramedidas para paliar sus efectos. Aludió a los recortes de pensiones por un total de 1.800 millones de euros que deberá aplicar el Gobierno en 2019, un año que en principio es electoral si no se acaban celebrando comicios adelantados, como reclama prácticamente toda la oposición. Desde que en febrero aceptara aplicar medidas adicionales para el período posterior al rescate, el Gobierno heleno centró las negociaciones de los últimos meses en intentar aplazar a 2020, es decir, después de los comicios, estos nuevos recortes a las pensiones, que supondrán el decimocuarto ajuste desde la firma del primer programa de asistencia, en 2010. A ello se añadirán en 2020 medidas fiscales por la misma cuantía. Las promesas contrastan, sin embargo, con el acuerdo del eurogrupo, que establece que Grecia sólo podrá aplicar este tipo de contramedidas si supera los objetivos para el déficit primario, fijado en 3,5% del PIB para 2018 y los años posteriores.
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En las próximas semanas el Gobierno y las instituciones acreedoras (Comisión Europea, FMI, BCE y Mecanismo Europeo de Estabilidad) deberán llegar a un acuerdo sobre el plazo durante el que Grecia deberá mantener este excedente primario, esto es clave para cerrar la segunda evaluación del programa asociado al rescate y Grecia pueda recibir un desembolso de en torno a 7.000 millones de euros, cuantía que necesitará para pagar los vencimientos de deuda de mediados de año.
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