30 de junio 2015 - 00:00

Grecia no abandonará el euro

 En un giro totalmente sorpresivo, las autoridades griegas acaban de convocar a un referendo para rechazar las condiciones financieras ofrecidas por la Troika (compuesta por la Unión Europea, el FMI y el Banco Central Europeo). En plenas negociaciones, al cabo de 5 meses de arrastrar definiciones, el Gobierno del primer ministro Alexis Tsipras abandona las negociaciones para poner a consideración del electorado la oferta financiera de las tres instituciones (Troika). La decisión del Gobierno de Tsipras es totalmente audaz y escasamente razonada. Primero, para una cuestión tan decisiva y compleja, la población tiene apenas una semana para aprobar o rechazar. Peor aún, la oferta no está ahora disponible, según declaraciones del FMI. ¡El Gobierno griego lleva 5 meses de discusiones, con el mejor asesoramiento profesional, y súbitamente le exige al electorado pronunciarse en apenas una semana! Y encima recomienda votar el rechazo de lo que habían conseguido luego de tanto esfuerzo y les parecía insatisfactorio. No quiere hacerse cargo y le endosa la responsabilidad al electorado.

Por qué Grecia no abandonará el euro.

•No pagar no es default. No pagar el vencimiento al FMI no conlleva default ni abandonar el euro. Simplemente, mientras permanezca en mora, no podría recurrir a fondeo de la entidad. Grecia se anticipó y vació su cuota en el FMI para cancelar su último pago al organismo. El incumplimiento del resto de la deuda, casi exclusivamente con UE y BCE, tampoco sería default. Según calificadoras de riesgo, se considera default sólo con entidades privadas.

El nivel de vida actual de Grecia no sería sostenible fuera del euro. Incorporarse a la Unión Europea y al euro trajo grandes beneficios. Un país que generaba un ingreso por habitante de inferior a 5.000 dólares, llegó a superar los 30.000, en 2008, justo al inicio de la crisis financiera mundial. Todavía hoy, luego de los fuertes ajustes sufridos, los griegos ganan más de 20.000 dólares en promedio.

La deuda pública es elevada, un 180% del PBI, porque el país acumula déficit fiscales constantes y significativos. En 2009, el déficit superó el 15% del PBI. Y, si bien lo redujo, aún continúa deficitario, especialmente por efecto de la indefinición con el programa de ajuste. Más aún, con las actuales dificultades e incentivos a no pagar impuestos, el déficit crecerá y no tiene quien lo financie.

¿Qué perdería Grecia cortando con el euro y la Unión Europea?

•La deuda pública es enorme pero, mientras permanezca con acuerdos financieros, nadie le exige cancelarla con recursos propios. Y los acreedores, casi totalmente entes públicos, se comprometieron a reducir intereses y pagos, mientras cumpla el programa financiero. De salirse y renunciar, la deuda se vuelve impagable y al país deficitario le será difícil encontrar financiamiento.

Grecia recibe contribuciones de la UE equivalentes al 3% del PBI, anualmente. Cualquier eyección de la UE arriesgaría esa importante contribución.

Derrumbe del sistema bancario. Los bancos griegos recibieron una asistencia cercana a los 90.000 millones de euros, casi 3.000 euros por habitante. De abandonar el euro, el sistema bancario colapsaría. Los bancos quedarían insolventes. Y los griegos perderían la casi totalidad del valor depositado en el sistema financiero. El empleo, la producción, y proceso de creación de riqueza también colapsarían.

La fantasía mayor es pretender reemplazar el euro con el dracma o cuasi monedas. Una moneda emitida por un banco central quebrado, en el caso poco probable de abandonar el euro. Y respaldado por una historia de gobiernos incumplidores. Las importaciones de Grecia, mayormente energía, comida, medicamentos, etc, equivalen al 36% del PBI y son difícilmente reemplazables por producción local, por ser especializadas. ¿Qué proveedor del exterior aceptaría dracmas en pago? La traslación de la devaluación de la moneda a precios sería total e inmediata, recortando los ingresos de la población mucho más que los ajustes discutidos. Sería la mayor de las pesadillas.

Las deficiencias financieras y económicas de Grecia son atemperadas por su pertenencia a la UE y al euro. Sin un gobierno intentase reemplazar al euro, la población no toleraría tamaña pérdida patrimonial y de expectativas. La Unión Europea y el euro constituyen un entramado institucional del mayor valor del planeta. Nadie podría pretender que instituciones griegas, tradicionalmente inconfiables, pudieran hacerse cargo y constituir una opción razonable.

Salirse del euro equivaldría a la pérdida del paraíso sufridos por Adán y Eva, por no obedecer la palabra autorizada.

Dejá tu comentario