12 de febrero 2015 - 00:00

Gustavo Wons, en la piel y el corazón de Fosse

Wons: “Este espectáculo fue posible gracias al esfuerzo de los excelentes bailarines que convoqué,  quienes además, aceptaron experimentar conmigo.
Wons: “Este espectáculo fue posible gracias al esfuerzo de los excelentes bailarines que convoqué, quienes además, aceptaron experimentar conmigo.
En el Teatro 25 de Mayo (Triunvirato 4444) se está exhibiendo hasta fines de marzo, "El gran final", un espectáculo con coreografía y puesta en escena de Gustavo Wons que recorre la vida del coreógrafo, bailarín y cineasta Bob Fosse (el creador de "Cabaret", "Chicago", "All that jazz", entre otros títulos).

"El gran final toma como punto de partida la fiesta que el mismo Fosse dejó paga en Tavern on the Green (un elegante salón ubicado en el Central Park de Nueva York) para 'celebrar' su fallecimiento. Dentro de ese episodio aparecen flashbacks de su infancia, de su vida amorosa y de su carrera artística", señala Wons quien además de codirigir la obra junto a Julio Panno (autor del libro) encarna a Fosse en su madurez.

Completan el elenco Marcelo Amante, Vicky Barnfather, Nicolás Chávez, Carla Dorto, Cecilia Estévez, Pamela Garegnani, Eugenia Gil Rodríguez, Santiago Ibarra, Ariel Juín, Mariano Magnifico, Milagros Michael, Julia Montiliengo, Mara Moyano, Carla Noval, Rodolfo Santamarina, Nicolás Tadioli y Verónica Torres. Se ofrecerá hasta el 29 de marzo, de viernes a domingos a las 21.30. Dialogamos con Wons:

Periodista: ¿Se basó en alguna biografía?

Gustavo Wons:
Sí, en "Fosse", de Sam Wasson. Es una biografía súper completa. Ahí me enteré que antes de fallecer dejó paga una gran fiesta a la que acudieron todas las celebridades del momento. Hubo de todo: glamour, excitación, alegría, tristeza. Según Wasson, parecía que Fosse estaba dirigiendo su propia fiesta después de muerto. Esa idea me impactó mucho y la incorporé en la obra.

P.: ¿Un tributo?

G.W.:
Quise hacer algo más que un tributo coreográfico y no un espectáculo como "Fosse" que se hizo en Broadway y se limita a reproducir cronológicamente sus coreografías. En este caso, yo coreografié toda la obra, pero en un par de momentos reproduzco los cuadros originales de Fosse, porque su estilo es único: mucho sombrero bombín y esos gestos quebrados tan reconocibles.

P.: Fue una vida con muchos componentes dramáticos.

G.W.:
Así es. Debutó como bailarín a los 13 años en un cabaret con mujeres de la noche y se inició sexualmente con una prostituta. Eso marcó su relación con las mujeres. Desde muy chico se movió en un ambiente muy erotizado y fuera de toda moral, como se vio reflejado en "Cabaret", "Sweet Charity", "Chicago". En casi todas sus obras hay prostitutas o personajes marginales. Fue un hombre de excesos que murió de un ataque cardíaco a los 60 años, como el mismo lo había anticipado en la película "All that jazz". Pero yo no tomé su labor como cineasta porque era mucho material y no quería pecar de pretencioso. Me centré en dos hilos conductores: sus relaciones amorosas y su labor artística.

P.: Este es su primer musical de creación propia.

G.W.:
Sí y fue posible gracias a la esfuerzo de los excelentes bailarines que convoqué. Y ellos, además, aceptaron experimentar conmigo mientras armaba el espectáculo con ensayos que no eran pagos. Recién en noviembre pudimos presentar unos 23 minutos de obra (actualmente dura una hora diez) y ahí mismo Gabriela Ricardes, directora del Centro Cultural San Martín, nos convocó para debutar en el Teatro 25 de mayo. Ahora hay un productor muy interesado para llevar el espectáculo a la calle Corrientes.

P.: Como coreógrafo trabajó con mujeres muy fuertes

G.W.:
Nacha Guevara, Susana Giménez, Valeria Lynch... Parece que es mi especialidad. Creo que se sienten cómodas cuando trabajan conmigo.

P.: No debe ser fácil coreografiar a Nacha.

G.W.:
Es muy exigente, pero porque quiere la excelencia. Hay gente que puede no estar de acuerdo con su ideología o con su manera de comunicarse; pero le juro que para mí todo eso es secundario, pesa mucho más lo artístico. Hace 15 años que trabajamos juntos y aprendí muchísimo de ella.

P.: ¿Qué aprendió?

G.W.:
Nacha es una artista que hace todo: escribe, dirige sus puestas, se dirige a sí misma, pone luces... Es una gran diseñadora de luces. Y yo estuve a su lado compartiendo esos procesos creativos; sobre todo en España donde estuvimos los dos solos en el montaje de "60 años no es nada". Siento que con Nacha hice mi tesis y que ahora estoy volcando en este espectáculo todo lo aprendido.

P.: ¿Cómo fue trabajar con Susana Giménez?

G.W.:
Fue una experiencia nueva porque lo mío es el teatro. Cuando ella se desvinculó del coreógrafo Marcelo Iripino me tomaron a prueba para hacer la apertura de su programa, creo que en 2011. Y después seguí trabajando.

P.: De una perfeccionista como Nacha pasó a trabajar con alguien que ni siquiera baila.

G.W.:
Yo sé cómo manejar a cada artista y con Susana utilizo otra pedagogía. Lo más importante es mantenerla atenta, porque enseguida se dispersa. Y esos diez minutos en los que capto su atención los aprovecho al máximo. Ella es muy inquieta y enseguida pasa a otra cosa. No sé si este año va a querer hacer el programa porque el 19 de marzo estrena "Piel de Judas" en el Teatro Lola Membrives. Es su gran regreso a las tablas.

P.: ¿Ya empezaró a ensayar la obra?

G.W.:
Creo que está en París comprando telas y que va a ensayar en Punta del Este. Se lleva todo el elenco a su casa. ¿No es genial?

Entrevista de Patricia Espinosa

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