Llegamos al punto en que cada reunión -por rutinaria que sea- que lleve a cabo cualquier integrante del cuerpo técnico del seleccionado argentino de fútbol pasa a tener carácter de «la noticia del día».
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Ayer, como todos los martes desde que Diego Maradona es el seleccionador, se reunió el grueso de su grupo de trabajo, con mucho de la atención puesta en el increíble empate de ocho goles de Chelsea-Liverpool. Ninguna reunión protocolar, mucho de ameno y de descontracturado. Diego, Mancuso, Bilardo, preparadores físicos, el cuerpo médico. Charla de temas generales, de la recuperación que está llevando adelante Gabriel Milito en Barcelona con el kinesiólogo Luis García, por expreso pedido de Maradona.
De las formalidades, se tocó el tema del amistoso del 20 de mayo, que se jugará presumiblemente en la ciudad de Santa Fe, pero no se ha definido el rival. Podrían ser Uruguay, Paraguay o una selección de Centroamérica, teniendo en cuenta que México busca un rival que sirva para el debut del nuevo entrenador, Javier Aguirre, al frente de la selección azteca.
No se ha establecido a esta altura qué organigrama de trabajo se llevará adelante en el viaje a Quito para el partido por Eliminatorias del 10 de junio. La experiencia de La Paz será nuevamente analizada para saber si se aplicará la misma metodología: viajar al llano y sobre la hora del partido, subir a los 2.850 metros.
Tampoco se habló, a pesar de que es una firme intención de Maradona, de la convocatoria de jugadores del fútbol local, ni mucho menos de la posibilidad que un hombre muy importante de nuestro fútbol tiene en su cabeza: que se revea la situación de Juan Román Riquelme, hoy afuera de la Selección por decisión propia. ¿Quién podría acercar a los dos rivales de la pelea mediática más comentada de 2009? Pareciera que sólo una sola persona.
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