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Hallaron muerta a mujer desaparecida
Fernanda Lemos tenía 28 años y hacía 13 días que estaba desaparecida en la localidad de Luis Guillón.
El principal sospechoso fue identificado por la Policía y la Justicia como Gerardo Demchuk, quien quedó imputado por el delito de «homicidio calificado por el vínculo». La hipótesis que manejan los investigadores es que Lemos fue asfixiada en su casa y luego arrojada en el descampado el mismo día en que su esposo denunció su desaparición.
Fuentes policiales informaron que el hallazgo se produjo en una zona de pastizales y caminos de tierra irregularmente demarcados, a unos 200 metros de la Ruta 58, a la altura de la rotonda de San Vicente, en el sudoeste del conurbano.
Los detectives de la Jefatura Distrital y Subdelegación Departamental de Investigaciones de Esteban Echeverría hacía tres días que rastrillaban esa zona y las lindantes de Alejandro Korn y Ezeiza.
Según las fuentes, el cadáver fue hallado en avanzado estado de descomposición, con una bolsa de polietileno colocada en la cabeza y solamente vestido con una bombacha roja y una remera del mismo color y negra. «No hay dudas de que se trata de Fernanda. Fue reconocida también porque tiene colocadas algunas de las prendas que sabíamos vestía el día de su desaparición», explicó una fuente de la investigación. Tras el hallazgo, una amiga íntima de Lemos que la había visto la noche del 27 de septiembre se trasladó hasta el lugar donde estaba el cuerpo y la reconoció. Allí también estuvo presente el fiscal de la causa, Juan José Vaello, de la Unidad Funcional de Instrucción 5 de Lomas de Zamora, quien encabezó las diligencias de los forenses y peritos de la Policía Científica. Mientras los expertos levantaban el cuerpo y diversos rastros de interés para la causa, por disposición del fiscal, una comisión policial de la Jefatura Departamental Almirante Brown se trasladó hasta la casa de la víctima y apresó a Demchuk.
Consultado si el acusado confesó su autoría en el crimen al momento de ser apresado, el comisario mayor Carlos Perillo, jefe de la Departamental Almirante Brown, respondió: «No es necesaria la confesión y menos delante de la Policía, que no tiene esa potestad». Por su parte, el comisario inspector Félix Albornoz, jefe de la Sub-DDI Esteban Echeverría, indicó que el sospechoso «se contradecía en las declaraciones prestadas en sede policial y a raíz de ello comenzó a ser investigado».

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