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“Hannibal de Daireaux”, el caníbal que compartirá penal con parricida de Pilar
Todo ocurrió el 29 de junio de 2008 en Daireaux, una ciudad rural del oeste de la provincia de Buenos Aires, ubicada a algo más de 400 kilómetros de la Capital Federal.
La víctima del caso se llamaba Raúl Prudencio Piñel y tenía 57 años. Su hijo Raúl Ernesto había llegado dos días antes a la casa porque le dieron una salida transitoria del penal de Urdampilleta, donde cumplía una condena por robo calificado.
Ese domingo, un vecino quiso pasar a saludar a Raúl padre, pero fue atendido por su hijo. Piñel tenía sus manos ensangrentadas. Fue suficiente para que el vecino saliera corriendo a la comisaría del pueblo.
Los policías no tardaron mucho en llegar. Piñel abrió la puerta, los efectivos le preguntaron dónde estaba su padre y el hombre contestó: "Lo tengo adentro".
Los uniformados entendieron todo cuando irrumpieron en la vivienda y se encontraron con una auténtica casa del horror.
Charcos de sangre, vísceras desparramadas en el piso, una salamandra con restos humanos calcinados y lo peor de todo: la cacerola del horror con el corazón y los riñones de la víctima cocinados en una salsa de cebollas y ajos.
La foto de la Policía Científica que ilustra el expediente Piñel es una imagen tan espantosa como bizarra. La evidencia es la número 18. Junto a la cacerola con vísceras hay una botella de vinagre Marolio y, del otro lado, un pancito a medio pellizcar.
Piñel confesó que había asesinado a su padre en una pelea que tuvieron el sábado. Lo apuñaló con un cuchillo tipo "tramontina".
Las pericias sobre la salud mental de Piñel confirmaron que era un enfermo psiquiátrico, por lo que la Justicia Penal de Trenque Lauquen finalmente lo declaró inimputable en 2011. Y desde entonces está en la U34, la cárcel neuropsiquiátrica donde ahora compartirá el cartel de caníbal con el parricida de Pilar.


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