7 de octubre 2009 - 00:00

“Hay cosas que no me gustaron”

Diego al final de la práctica; pareciera que mira a Bilardo, pero no es así. La relación entre ambos ya es insostenible. En la otra imagen, Palermo y Messi se ponen las pecheras; sería la dupla de ataque el sábado ante Perú.
Diego al final de la práctica; pareciera que mira a Bilardo, pero no es así. La relación entre ambos ya es insostenible. En la otra imagen, Palermo y Messi se ponen las pecheras; sería la dupla de ataque el sábado ante Perú.
Las especulaciones periodísticas nos arreaban hacia confirmar los once apellidos para el sábado. Si Otamendi o Heinze, si arriba con Messi jugaría Palermo o Higuaín, pero para transformar un día de práctica habitual en una jornada movida, alcanzó con un par de situaciones. Repasemos.

Antes de las ocho de la mañana llegaron los dos últimos integrantes de la lista en arribar a Ezeiza, Carlos Tevez («debemos pensar en clasificar directo, nada de repechaje») y Pablo Zabaleta, y ahí apareció el primer obstáculo del día. Se comprobó que el lateral ex San Lorenzo sufrió en el partido que el lunes disputó con su equipo, Manchester City, ante Aston Villa un desgarro en el muslo de la pierna izquierda, justo en el último minuto y justo cuando iba a ser el lateral derecho ante Perú el sábado. «No pude hacer nada para no jugar en el club», con la pena a flor de piel, no le quedó otra a Pablo que resignarse ante lo inoportuno de la lesión. Y acá apareció el segundo punto oscuro del día, indudablemente, el más pesado.

Entrenamiento vespertino, espacios reducidos y con pecheras naranjas Aimar-Messi-Palermo, primera muestra de la idea de Diego del tridente de ataque. Pero lo más sustancial vino a posteriori. Informal e imprevistamente (?) cuando se iba hacia los vestuarios, Maradona se paró delante de los periodistas que estaban del otro lado de la valla y lanzó un par de frases, de esas que el DT sabe que al instante se transformarán en título en cada uno de los medios. «Se nos escapó la tortuga, alguien debía viajar a buscarlos (por Tevez y Zabaleta). Nosotros tenemos dos partidos muy importantes y me duele muchísimo, pero hay que convivir con esto. Voy a esperar, hablaré con Julio (Grondona) y evaluaré si sigo con mis condiciones». Las palabras tenían un destinatario único, Carlos Bilardo, manager general de las selecciones, que no aceptó viajar a Inglaterra para convencer a los directivos de Manchester City que ambos jugadores no jugasen o al menos no lo hiciesen los noventa minutos, para evitar una lesión, como finalmente sucedió. «Mi compromiso es con los muchachos, hubo cosas que sucedieron que no me gustaron, así, no sé si sigo». A lo Maradona, sin anestesia, pero con mucho de la verdad que tiene, como dice él, en su «computadora», que no es ni más ni menos que su verdad, y que aunque no lo haya nombrado, le apunta con sinceridad a la figura de Bilardo, al menos algo sincero hay entre ellos.

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