12 de marzo 2009 - 00:00

“Hay dudas por cómo se pagará la deuda”

Los especialistas de la calificadora Standard & Poor’s, Jane Eddy y Sebastián Briozzo, justificaron la baja nota de la deuda argentina por la debilidad en la solvencia financiera de frente a los compromisos de 2010.
Los especialistas de la calificadora Standard & Poor’s, Jane Eddy y Sebastián Briozzo, justificaron la baja nota de la deuda argentina por la debilidad en la solvencia financiera de frente a los compromisos de 2010.
«La calificación de la Argentina venía bajando aun antes de que se desatara la crisis internacional y está más dominada por cuestiones locales que externas». Lo afirma Sebastián Briozzo, analista soberano de la Argentina de Standard & Poor's. Junto con Jane Eddy, directora para América Latina de la agencia, evaluaron el impacto del colapso financiero sobre la calidad de la deuda argentina. Coincidieron en que en el país los problemas son principalmente internos y por eso el acceso a los mercados internacionales se había cerrado tempranamente el año pasado. Asimismo, alertaron sobre la falta de previsibilidad y el acortamiento del horizonte de análisis: «Hoy, incluso con una situación fiscal que no es del todo mala y con vencimientos de deuda no del todo importantes, siguen las dudas sobre cómo se financiará en 2010. Esta incertidumbre es la que justifica la baja calificación de la deuda soberana».
Periodista: ¿Fueron más perjudicadas las calificaciones de deudas corporativas o las de deudas soberanas?
Jane Eddy: Desde el punto de vista de los mercados financieros externos, probablemente está siendo más complicado para las empresas. En los mercados internos siguen teniendo más acceso que en los mercados externos. Esto les ocurre también a los Estados, todos están teniendo que pagar más y consiguen plazos muy cortos. En esta crisis el acceso al capital para los Estados sigue siendo algo mejor que para las empresas.
P.: ¿Cuáles son sus previsiones de crecimiento para América Latina?
J.E.: Esperamos un crecimiento menor al 1%, y es más probable que la previsión se corrija hacia la baja que en alza. El riesgo de reducirlo proviene principalmente de Brasil, que crecería sólo el 1,2% y de México, que se contraería el 2%, por su peso en el PBI de la región.
P.: ¿Que país se encuentra en peor posición para afrontar la crisis?
J.E.: Los exportadores de commodities continuarán bajo presión a la baja, en especial los relacionados con la construcción, en vista del deterioro que sufre ese mercado. México, asimismo, está muy expuesto por su vinculación con Estados Unidos. En cierta medida, nuestro pronóstico del 1% de crecimiento en la Argentina es bastante más alto que otras proyecciones.
Sebastián Briozzo: En la proyección para la Argentina hay ciertos supuestos sobre los efectos del planes públicos de infraestructura y si conseguirán aminorar la caída del sector privado. La alta incertidumbre internacional se suma a la generada internamente por las políticas que implementa el Gobierno y se hace muy difícil estimar. La calificación de la Argentina venía bajando aun antes de que se desatara la crisis internacional y está más dominada por cuestiones locales que externas. El Gobierno no debería tener mayores problemas en enfrentar sus pagos de deuda de 2009, pero para 2010 hay más preguntas que respuestas. El país por ahora no tiene fuentes de financiamiento: externamente, el mercado le estaba cerrado desde antes del conflicto internacional. Ésta es una clave para mirar a la Argentina, desde el punto de vista crediticio. Hoy, incluso con una situación fiscal que no es del todo mala, y con vencimientos de deuda no del todo importantes, siguen las dudas sobre cómo se financiará en 2010. Esta incertidumbre es la que justifica la baja calificación de la deuda soberana.
J.E.: Aquí los problemas son más bien internos. En cambio, Chile es un ejemplo de que los problemas llegaron del mundo exterior. En la Argentina la situación externa tuvo, sin duda, un impacto, pero más marginal frente al factor interno.
P.: ¿Los recientes canjes de Préstamos Garantizados, la intención de negociar con el Club de París y los holdouts podrían justificar una revisión de su nota?
S.B.: Son factores positivos, en tanto tiendan a alivianar la presión de la deuda en los próximos años. Ayudan a normalizar la situación de la Argentina con la comunidad financiera. Pero hace falta más previsibilidad. Uno ya tiene incorporado que nueve meses es largo plazo, ni siquiera es un año. El acortamiento del horizonte de análisis en la Argentina es determinante. Obviamente, la crisis internacional acortó el horizonte para todos, y no esperamos que en nueve meses haya un colapso, pero la presión aumentará para 2010.
P.: En los últimos meses, las agencias de calificación fueron acusadas de subestimar el riesgo de ciertas inversiones. Ahora se busca imponer regulaciones en el sector. ¿Tienen previsto algún cambio en sus criterios de evaluación de riesgo?
J.E.: Esta crisis demostró que había inconvenientes con los modelos utilizados. Ciertos supuestos sobre el comportamiento económico, el comportamiento del consumidor y sobre las correlaciones entre activos estaban sobre o subestimados y en una crisis de este tipo quebraron el modelo. Estamos revisando muchos aspectos para tener una mejor supervisión sobre los criterios de calificación y para asegurar también su transparencia.
Entrevista de Cecilia Roslan

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