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Histeria oficialista con la boleta única
El ministro del Interior, Florencio Randazzo, defendió la reforma electoral ante los macristas Federico Pinedo y Julián Obiglio, la peronista disidente Graciela Camaño y los kirchneristas José Díaz Bancalari, Diana Cont y Carlos Kunkel.
En búsqueda de mayores niveles de consenso para aprobar la ley antes del recambio legislativo del 10 de diciembre, el ministro del Interior avisó a sus propios legisladores que la iniciativa estaba abierta a modificaciones: «Si modificamos el actual sistema de partidos políticos, la boleta única es factible. Los diputados del Frente para la Victoria se entusiasmaron entonces con la posibilidad de desarmar la resistencia opositora e incluir la boleta única, un reclamo de todos los bloques opositores.
Esa concesión fue analizada con Randazzo en la previa de su exposición ante el plenario de las comisiones de Asuntos Constitucionales, Justicia y Presupuesto y Hacienda. Incluso se sondeó a Néstor Kirchner, quien había prestado su conformidad para conceder ese cambio en el proyecto, con el argumento de transparentar el proceso electoral y barrer con los argumentos de la UCR, Coalición Cívica y peronismo disidente sobre el robo de boletas como mecanismo de fraude sistemático de parte del oficialismo.
Cuestionamientos
Pero la introducción de la boleta única fue cuestionada tanto por los expertos en temas electorales del kirchnerismo como por el propio Randazzo y el director nacional electoral, Alejandro Tullo. «Primero es necesario definir cómo va a quedar el sistema de partidos políticos habilitados para presentar candidatos. Con los 200 sellos de goma que existen en la actualidad, la boleta única se convertiría en una sábana interminable, imposible de poner en práctica», explicó a este diario uno de los encargados de defender el proyecto.
Si bien no se desactivó la posibilidad de incluir todas las ofertas electorales en una sola boleta, el kirchnerismo priorizó ayer los cambios al piso de requisitos mínimos para habilitar la presentación de candidaturas. Los primeros cambios recaerían sobre la necesidad de haber obtenido una cantidad de votos equivalentes al 3% del padrón electoral en las elecciones primarias y la exigencia del 5 por mil de adhesiones del padrón, repartidas en cinco distritos, para poder constituir un partido. Recién cuando se morigeren estos filtros electorales, y en caso de no lograr vencer la resistencia opositora y de los bloques aliados de centroizquierda, el oficialismo avanzaría con la boleta única.
Libres del Sur de Victoria Donda, Encuentro Popular y Social de Ariel Basteiro, Solidaridad e Igualdad de Eduardo Macaluse y Proyecto Sur de Claudio Lozano y Fernando Pino Solanas son los guardianes de unos veinte votos clave para garantizar la aprobación de la reforma política. Pero también son los principales objetores del piso de requisitos mínimos impuesto por la norma para habilitar la participación electoral de sus agrupaciones y acusan a la corporación política de intentar recrear el bipartidismo UCR-PJ.
«El espíritu no es favorecer a los grandes y perjudicar a los chicos, que quede claro que no se quiere proscribir a nadie», fue la defensa de Randazzo ante el plenario de comisiones. Y agregó que la ley «va a servir para que nuestro partido -el PJ- no dirima su interna en la elección general, para que se defina antes».
El kirchnerismo necesitará en el recinto, por tratarse de una reforma electoral, de 129 votos positivos, la mitad más uno del total de la Cámara de Diputados. El principal alivio llegó ayer desde el GEN de Margarita Stolbizer, que confirmó que apoyaría en general el proyecto oficialista.


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