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Hollywood, como siempre, no entiende de picaresca
Pese a sus buenos actores, «Sólo para parejas» es una floja comedia, que casi carece de gags y cuyo mayor mérito son sus paisajes tropicales bien fotografiados.
La historia es la de un grupo de parejas amigas que, por una cuestión de costos, aceptan acompañar a un matrimonio al borde del divorcio a un resort tropical especializado en arreglar problemas conyugales. El trato es que los cuasi divorciados se compenetrarán en recuperar la pasión dormida con las técnicas y cursos locales, mientras que los demás harán deportes acuáticos, tomarán sol, tragos, etcétera. Lamentablemente, no bien llegan al resort Edén, se dan cuenta de que todos están obligados por igual a asistir a los cursos para mantener la pasión, con clases de técnicas amatorias y todo.
Lo más divertido de la película es el gurú de la pasión conyugal, Jean Reno, aunque, de todos modos, este actor generalmente vinculado a papeles más dramáticos en films policiales, demuestra cierta tendencia a la sobreactuación cuando aparece como comediante. Pero ante lo anodino del guión, su presencia ayuda a mitigar el aburrimiento, ya que los protagonistas, Vince Vaughn y Jon Favreau -también guionista- nunca dan con el tono adecuado. Hace tiempo, juntos habían protagonizado una exitosa comedia de solteros, «Swingers», pero «Sólo para parejas» está a años luz de toda eficacia cómica, y si algo se rescata es la buena factura técnica para filmar paisajes tropicales y los cuerpos ligeros de ropas de la chicas que se ven de lejos en el resort de al lado, donde sólo hay gente suelta y están prohibidas las parejas.
D.C.


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