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Honduras: rutas sin cortes, y golpistas cantan victoria
Una anciana pide dinero cerca de un graffiti que consigna «muerte» en Tegucigalpa. Habrían asesinado a otro docente zelayista cuando salía del velatorio de un colega.
Según el vocero de la Policía Nacional hondureña, Orlín Cerrato, el sábado sólo se registró «una toma de carretera» en todo el país, en La Ceiba, frente a las siete u ocho que había una semana antes y a las 14 que llegaron a realizarse el jueves pasado. Ese día, las autoridades reprimieron duramente los cortes viales protagonizados por los simpatizantes de Zelaya, un modo de protesta que se repetía desde que el mandatario fue expulsado del país por el Ejército y destituido por el Congreso, el pasado 28 de junio.
Como consecuencia de los enfrentamientos, un docente, identificado como Roger Vallejo, falleció por un disparo en la cabeza. Otro maestro, Martín Rivera, fue asesinando ayer a puñaladas en Tegucigalpa después de abandonar el velatorio de su compañero. Aún no estaban claras las circunstancias del episodio, aunque simpatizantes de Zelaya acusaron a las fuerzas de seguridad de haber llevado a cabo el crimen.
El accionar de las fuerzas, unido al levantamiento del toque de queda en todo el país -con la excepción de algunas zonas de la frontera con Nicaragua-, logró restablecer bastante la normalidad en las calles. Ante la polémica por la represión, el ministro de Seguridad de facto, Mario Perdomo, reafirmó ayer a la prensa que la Policía tuvo «tolerancia extrema» ante las protestas, pero que actuará con «firmeza» si es necesario. «Ya no se van a tolerar tomas de carreteras, de instalaciones privadas o de instituciones del Estado», aseguró. El funcionario dijo que la Policía tomó «las precauciones del caso por situaciones que puedan darse en el sector fronterizo», donde, en el lado nicaragüense, simpatizantes de Zelaya se entrenan para formar un «ejército pacífico», según el depuesto presidente.
El ministro comentó, al respecto, que «hay mucha desinformación, muchas maniobras de engaño», por lo que pidió a la población hondureña de la zona fronteriza «no dejarse sorprender por situaciones que pueden no estar pasando».
La expulsión de Honduras de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y las advertencias de la Unión Europea y Estados Unidos no lograron torcer al Gobierno interino.
«No hay país poderoso y pueblo en el mundo que pueda doblegarnos», desafío Micheletti el sábado por la noche, y afirmó que el frente interno que apoya a Zelaya comenzó a «debilitarse».
«En esta tierra se respeta lo que los gobiernos dicen», agregó Micheletti, quejándose porque el embajador de Waen Tegucigalpa, Hugo Llorens, visitó el miércoles a Zelaya en la frontera de Nicaragua con Honduras.
Agencias EFE y AFP


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