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Humor de victoria de Dilma y Lula en acto efervescente en Río
El gobernador de Río de Janeiro, Sergio Cabral, aliado del PT; Luiz Inácio Lula da Silva, Dilma Rousseff y el alcalde Eduardo Paes participaron ayer de una populosa caravana en la ciudad carioca.
«Fue algo maravilloso, ustedes pudieron verlo, esto es algo que me da fuerza, llega una energía que se transmite a todos», dijo la candidata del Partido de los Trabajadores (PT) tras finalizar una caravana de dos horas por la zona oeste de la «ciudad maravillosa».
«Esta región es siempre es especial para hacer campañas», comentó a su turno el presidente Lula, quien ha tenido un rol central en los eventos proselitistas de su ex ministra de la Casa Civil (Jefatura de Gabinete).
La semana pasada, esa ciudad fue escenario de un incidente en el cual Serra, del Partido de la Socialdemocracia (PSDB), denunció haber sido agredido con un objeto contundente por supuestos militantes petistas. Las imágenes televisivas son poco precisas sobre lo que ocurrió, y sólo registraron con claridad el momento en que el dirigente es alcanzado por una bolita de papel.
Acusación
Lula afirmó en un acto realizado en el sur brasileño que el dirigente opositor había montado una «farsa» para generar un clima de «provocación» y alimentar la «violencia». Incluso, llegó a comparar a Serra con el ex arquero Roberto «Cóndor» Rojas, que recibió una severa suspensión de la FIFA luego de fingir una herida en un partido contra la selección local de fútbol. De ahí que ayer el grupo carnavalesco «Bloque de Dilma» postergara un encuentro cerca de la playa de Copacabana, para evitar enfrentamientos con la concentración de Serra.
El abanderado opositor encabezó una columna de camiones que transitaron junto a la playa carioca de Copacabana, un barrio elegante en la región sur de la ciudad.
«Ningún otro lugar tiene la importancia estratégica de esta ciudad, tenemos siete días por delante, siete días que cambiarán Brasil», proclamó Serra desde lo alto de un trío eléctrico, nombre con que se conocen los vehículos con altoparlantes que recorren la ciudad durante el carnaval.
Serra vestía ayer una camisa celeste, igual color que la del flamante gobernador de San Pablo, Geraldo Alckmin, y el recién electo senador Aecio Neves, del estado de Minas Gerais, el primero y segundo colegios electorales del país, respectivamente. La estrategia de los socialdemócratas es que esos dos dirigentes de peso contribuyan a la imagen de Serra y le transfieran electorado.
Comparación
En su discurso Serra comparó al ex mandatario Fernando Henrique Cardoso con Lula, y destacó la sobriedad del primero que siendo jefe de Estado evitó influir en la campaña presidencial de 2002.
«Tenemos que ver a la presidencia como una institución de todos... y no (debe ser puesta al servicio) de un partido político», aseveró Serra.
Algunos de sus seguidores lucieron cascos en señal de protesta contra las presuntas agresiones atribuidas al oficialista PT.
Gabriel Azevedo, un estudiante de 24 años oriundo de Minas Gerais, se mostró ante los fotógrafos con un casco, mientras participaba de la caminata junto a la playa de Copacabana.
En sentido contrario, también hubo muñecos de Serra en los que fueron colocados vendajes en una parodia del incidente ocurrido días atrás.
En otro acto, realizado ayer, Serra había criticado la «violencia y el odio» del PT.
Rousseff venció en la primera vuelta con el 46,9% frente al 32,9% de Serra. La encuestadora Datafolha reportó la semana pasada que la postulante oficialista tiene el 56% de las intenciones de votos válidos, sin los nulos, y Serra el 44%.
Agencias ANSA y AFP


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