24 de marzo 2010 - 00:00

Ícono ideológico que ya centra la lucha electoral

Washington - El presidente Barack Obama promulgó ayer la mayor reforma de salud en EE.UU. en medio siglo, pero es apenas el comienzo de una guerra ideológica entre sus aliados demócratas y los republicanos, que tienen siete meses y medio para dejar huella en las urnas.

Desde el comienzo de las negociaciones, hace trece meses, la opinión pública se ha mantenido dividida sobre el tema, y su aprobación el domingo en la Cámara de Representantes suscitó, por partes iguales, reacciones de euforia y de furia.

De cara a los comicios legislativos del 2 de noviembre, Obama emprenderá una campaña para «vender» los beneficios de la reforma y contrarrestar el mensaje republicano de que se trata de un peligroso giro hacia el socialismo y la «nacionalización» del sistema de salud en EE.UU.

Las dos partes mantienen las espadas en alto, pero sólo las urnas dirán si ha sido un suicidio político para quienes la aprobaron o para los que la rechazaron. La clave, según observadores, será movilizar a las bases.

«La reforma se vende sola por sus beneficios y porque frenará los abusos de las aseguradoras. Es el mejor argumento de los demócratas para su reelección. Los republicanos han tergiversado su contenido y los votantes les pasarán la factura a los que se opusieron», dijo José Parra, portavoz del líder de los demócratas en el Senado, Harry Reid.

Los republicanos prevén centrar sus campañas de reelección en la revocación de la reforma, y repiten su rosario de quejas de que ésta supone una costosa intrusión del Gobierno, que aumentará los impuestos y el déficit y recortará los beneficios de Medicare para gente de la tercera edad.

Argumentando que no es del gusto del pueblo, el líder de la minoría republicana en la Cámara baja, John Boehner, y el senador republicano por Carolina del Sur, Jim DeMint, piensan presentar iniciativas para impugnarla.

En declaraciones a la cadena Fox, el senador y ex candidato presidencial republicano John McCain insistió ayer en que, en medio de la «adulación mediática», se ha perdido de vista que «una abrumadora mayoría de los estadounidenses no quiere esta reforma, quiere que comencemos de nuevo y obviamente ha rechazado este masivo control del Gobierno».

McCain aseguró que los republicanos lucharán «con mucha visibilidad» contra la reforma en el Congreso, en los tribunales y en la contienda electoral.

Pero Larry Sábato, analista de la Universidad de Virginia, dijo que «la reforma ya es ley y hay cero posibilidad de que los republicanos la impugnen hasta que ganen la Presidencia y ambas cámaras del Congreso».

«La Constitución dice que la ley federal prima sobre las leyes estaduales y simplemente no veo cómo las cortes podrán revocarla», agregó Sábato, autor y experto en asuntos constitucionales.

La reforma, con un costo de 938.000 millones de dólares en diez años, amplía la cobertura médica a 32 millones de estadounidenses, impone más regulaciones a las aseguradoras y pretende reducir el déficit y los costos de salud.

En la columna de los ganadores, según los analistas, están el propio Obama, los demócratas, los que carecen de seguro, los sindicatos, la industria farmacéutica (que logró reducir el impacto en los precios de los medicamentos), los antiabortistas y los detractores de la «opción pública».

La de los perdedores incluye a quienes desoyeron la oposición de sus votantes, el movimiento conservador, los ricos (que pagarán más impuestos en el programa de Medicare), las feministas a favor del aborto, los defensores de la «opción pública», el bipartidismo y los gobiernos estaduales, que tendrán que soltar más dinero para programas de beneficencia pública.

La Casa Blanca no parece preocupada por las amenazas republicanas. El principal asesor político de Obama, David Axelrod, dijo hoy a la cadena de televisión pública PBS que lo «decepciona» la posición de McCain, pero aseguró que fracasarán los esfuerzos para revocar la reforma.

«Hay política de por medio, pero al final avanzaremos. Esto le dará más seguridad al pueblo estadounidense y un mejor futuro para nuestro país. Y eso nos entusiasma», puntualizó Axelrod.

Agencia EFE

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