12 de enero 2009 - 00:00

Impacto en alquileres: caen hasta 20%

La sequía, la fuerte baja del precio de los granos y el conflicto del campo con el Gobierno provocaron en los últimos meses bajas del 20% en los valores de los arrendamientos de campos. Los contratos ya firmados se renegocian, y ya no se hacen por valores fijos (quintales de soja por hectárea), sino que al menos una parte se paga a porcentaje de la cosecha. Así, se intenta compartir el riesgo con los propietarios de la tierra, ante un año en el que prima la incertidumbre sobre las cosechas y los rindes.
«Las fuertes pérdidas que dejará la sequía para los productores agropecuarios se verá con mayor fuerza en los próximos meses. Será, entonces, entre abril y mayo cuando se renegocien los contratos de arrendamientos, cuando se vea con mayor claridad en qué nivel se ubicará la baja en el precio de los alquileres», explicó a este diario Eduardo Fitz Gerald, director de Compañía Argentina de Tierras.
La devastación de las pasturas como consecuencia de la sequía, terminal para la ganadería, y las perspectivas de que los resultados de la próxima campaña serán menores que los proyectados ya tienen igualmente consecuencias.
En la zona núcleo del país, los contratos que ya se habían cerrado, en la primera mitad del año pasado, se renegociaron con una baja del 10%. Los que aún no estaban pactados tuvieron bajas del 20% y en las zonas marginales los descensos fueron aún mayores. Los analistas aseguran, además, que en las tierras en donde no llovió -un problema climático que el campo arrastra desde el año pasado-, incluso el cierre de contratos está postergado. Esa característica hace que su valor también se deprecie.
Los contratos de alquiler de campos se hacen desde hace algunos años casi por norma en quintales de soja, aun cuando se trate de campos de rotación. En 2007, en la zona núcleo se pagaba entre 20 y 22 quintales por hectárea. El año pasado, ya el valor había descendido a entre 17 y 20.
La caída de más del 40% que arrastran los precios de los commodities se ve, por lo tanto, también reflejada en los valores de los alquileres.
«Quien produce se cubre, porque sabe que lo más probable es que salga hecho, sin ganancias. Por eso, el porcentaje que se paga puede llegar hasta el 50%», agrega Francisco Matho, gerente de Engel & Volkers, inmobiliaria especializada en campos. Igualmente, todos los analistas aclaran que la generalidad es que ante el escenario actual, los contratos se ajusten en conversaciones entre las partes.
El contexto cambia un poco cuando se trata de campos dedicados a la ganadería. Al respecto, dice Matho que «la ganadería está destrozada con las restricciones para exportar, para producir y para vender a un precio real. Sumado esto a la sequía, hoy realmente el que se dedica a esto apuesta porque se esperan rindes del 1% en la actividad. Por eso lo que se alquilan a lo sumo ahora son campos para invernada, no para cría».
Tierra
Fitz Gerald aseguró que en cuanto a las ventas también hay mucha incertidumbre. «Ya no hay referencia para el valor de la hectárea, porque hay poca oferta y cuando se presenta un comprador debe pagar lo que se pide. Pero aun así, los valores de la tierra están cerca del 15% por debajo del año pasado y en las zonas marginales las caídas llegan al 30%.
Pero el analista también explica que los dueños de los bancos no tienen problemas de grandes deudas, entonces no se les hace necesario vender.

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