Tras su consagración, Cunha queda así como el segundo hombre en la línea de sucesión presidencial tras el vicepresidente Michel Temer, y es quien tiene la responsabilidad de admitir o negar un eventual pedido de juicio político contra Rousseff, una eventualidad que los analistas no descartan en caso de que se agrave el escándalo en Petrobras.
Legisladores del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) festejaron la victoria de Cunha, quien en su campaña había adelantado que no sería ni sumiso ni hostil al Gobierno. Sin embargo, en el pasado ha liderado rebeliones de legisladores oficialistas contra propuestas enviadas por el Poder Ejecutivo.
Cunha presidirá la Cámara baja por dos años y fue electo en primera vuelta en la votación electrónica realizada por sus pares al cierre de esta edición en Brasilia. El legislador, un acérrimo opositor a la ley de medios que impulsa el Partido de los Trabajadores y al matrimonio homosexual, recibió 267 votos, ante 136 del petista Arlindo Chinaglia, en un cuerpo de 513 miembros.
Sobre la ley de medios, Cunha, referente del ala opositora del PMDB, dijo que sólo pasará "por sobre su cadáver" y, con respecto a la comunidad gay, su hostilidad es tal que ha propuesto crear un "día del orgullo heterosexual".
La votación estuvo signada por la polémica, debido a que Cunha había revelado las presiones del oficialismo a los diputados para cambiar su voto, incluso con ofrecimientos ilegales.
Un mes después de que Rousseff inició su segundo mandato de cuatro años, los 513 diputados y 27 senadores elegidos en octubre pasado asumieron ayer sus respectivos mandatos y dieron inicio a la 55ª legislatura de Brasil.
El primer paso fue la elección de los respectivos líderes; poco antes de la resolución en la cámara baja, el Senado optó por Renán Calheiros, también del PMDB, aunque de su ala oficialista, citado en varios escándalos en los últimos años y que en 2007 renunció al mismo cargo en medio de un proceso por corrupción. Calheiros, senador por el estado Alagoas y, con el respaldo del Gobierno, obtuvo 49 votos contra 31 de su rival Luiz Henrique da Silveira.
De acuerdo con versiones de prensa, el reelegido presidente del Senado figura en una lista de cerca de 40 políticos citados como beneficiarios de los millonarios desvíos en Petrobras por los testigos que vienen colaborando con la Justicia en la investigación del caso.
El aumento del número de partidos representados en el Congreso hasta 28, el encogimiento de los tradicionales y el fortalecimiento de la oposición dieron paso a una legislatura más conservadora que la anterior, según la radiografía hecha por el Departamento Intersindical de Asesoría Parlamentaria (DIAP), un centro de estudios especializado en estos asuntos. Ambos factores, la mayor fragmentación de las cámaras y su sesgo más conservador, condicionarán al Gobierno de Rousseff, que ya se anticipó al nuevo clima político con un giro ortodoxo de su política económica.
Asimismo, analistas estiman que las iniciativas del Poder Ejecutivo podrían encontrar un Legislativo más díscolo que en el pasado, por el condicionamiento que suponen los recientes escándalos de corrupción, que llevan a muchos ciudadanos a sospechar de los acuerdos de cúpula.
Pese a que el 38,6% de los 513 miembros de la Cámara de Diputados es debutante y la renovación entre los 27 senadores (un tercio del Senado) elegidos en octubre llegó al 81,5%, la gran mayoría de los nuevos legisladores ya tiene experiencia en cargos públicos y llega al Congreso en la condición de exgobernador, exalcalde, exsecretario o exlegislador, según el DIAP.
El aumento de los empresarios refuerza el liberalismo económico de un Congreso en que la gran mayoría considera que el Estado no debe intervenir en el mercado ni como productor ni como regulador.
| Agencias EFE, Brasil247, DPA y AFP, y Ámbito Financiero |


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