3 de junio 2015 - 00:18

Importaciones, saldos que llegan de China y bicisendas porteñas

P.: Hay reclamos por las trabas para importar productos. ¿Se va a ir regularizando de alguna manera?

A.K.: Creo que esa discusión se está dando de manera más franca, más tranquila, más dialoguista. Nosotros hemos hecho muchos avances en muchas ramas de la producción para avanzar en la sustitución de algunas importaciones. Creo que algunos economistas cercanos a candidatos, si les hacés la pregunta frontal, quieren volver al liberalismo extremo, a la apertura indiscriminada. Aun si uno está sustituyendo importaciones, necesita más importaciones para sostener el crecimiento que requiere insumos importados. Y eso requiere de alguna manera una administración. Hay un mundo que está creciendo poco. Eso quiere decir que en China, que planeaba producir y vender más, no lo pueden vender. ¿Qué hacen? Tienen saldo y lo venden a precios más bajos. Creo que demostramos en estos 12 años que la Argentina no sólo se podía reindustrializar, sino que es un trabajo arduo, y no está exento de tensiones y discusiones. Probablemente los importadores de juguetes hayan tenido que reconvertirse para comprar insumos de juguetes. De la misma manera que el industrial argentino tiene que saber que el Estado no le da un cheque en blanco. En una industria más pesada, como es la metalmecánica, decía el otro día Antonio Caló: "Cómo no voy a apoyar este tipo de políticas si tenía 50.000 afiliados en la UOM y ahora tengo 250.000". El empresario tiene que entender que para sostener eso tiene que invertir, mejorar y traer tecnología. Tampoco podemos tener industrias ineficientes o sostener industrias no competitivas. Sé que la Ciudad de Buenos Aires piensa que todo es cuestión de bicisendas, pero no es así. Fue un modelo de país que les dio prosperidad a los porteños. Por eso pagan más impuestos que antes, y pueden pagar esos $ 5 que subió el subte; porque tienen trabajo.