Kerry se convirtió así en el político estadounidense de mayor rango que visita la ciudad nipona desde que hace 70 años fuese lanzada la bomba. Dijo que el presidente Barack Obama también quería ir a la ciudad, pero que no sabía si la compleja agenda del mandatario le permitiría visitar Hiroshima cuando viaje en mayo a Japón para la cumbre del G-7.
Kerry recorrió el Museo y el Parque de la Paz de Hiroshima, cuya inquietante muestra incluye fotografías de las víctimas del ataque, ropas desgarradas y manchadas y estatuas que los representan. "Es una muestra impactante. Es una muestra desgarradora", dijo el funcionario estadounidense durante una rueda de prensa. "Es un recordatorio de la profundidad de la obligación que todos los que estamos en la vida pública tenemos: crear y buscar un mundo libre de armas nucleares". "La guerra debe ser el último recurso, nunca la primera elección", agregó.
Tras el recorrido que realizaron Kerry y los otros ministros del G-7, el grupo emitió un comunicado reafirmando su compromiso de construir un mundo sin armas nucleares, pero agregó que esa iniciativa se había vuelto más difícil por las reiteradas "provocaciones" de Corea del Norte y por el empeoramiento de la seguridad en Siria y Ucrania.
Los ministros de Reino Unido, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón y Estados Unidos depositaron ofrendas florales en un cenotafio a las víctimas del ataque nuclear del 6 de agosto de 1945, que redujo la ciudad a cenizas y causó la muerte de unas 140.000 personas para finales de ese año.
"Todo el mundo debe ver y sentir el poder de este monumento. Es un recordatorio severo, fuerte y convincente no sólo de nuestra obligación de poner fin a la amenaza de las armas nucleares, sino también de dedicar todo nuestro esfuerzo para evitar la guerra en sí, escribió el jefe de la diplomacia de Washington en un libro de visitas del museo.
| Agencias Reuters y DPA |


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