Los cierres de listas, en cualquier tiempo y espacio, traen tensiones internas y dejan heridas, y en el caso del radicalismo mendocino supuraron en el Senado, donde dos legisladores se fueron del bloque oficialista del Frente Cambia Mendoza.
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Los separatistas son los senadores Raúl Ferrer y Walter Soto, quienes no están incluidos en las nóminas para renovar sus cargos en los próximos comicios. Ahora, el mayor problema para el gobernador Alfredo Cornejo es que con ambos portazos perdió la mayoría parlamentaria en esa Cámara. Un cambio en las relaciones de fuerza que obligará al oficialismo provincial a tener que negociar cada jugada con el peronismo, como ocurrió ayer para aprobar el Plan de Ordenamiento Territorial y la reforma al Código Procesal Civil y Comercial.
De hecho, el martes pasado, la sesión prevista en la Cámara de Senadores no se realizó luego de que el bloque del justicialismo decidiera no darle quórum al radicalismo, al conocer que habían faltado cuatro legisladores oficialistas, entre ellos Ferrer y Soto. La dilación del tratamiento de ambos proyectos produjo malestar en el Gobierno mendocino, y el propio Cornejo amenazó con enviar un proyecto de ley para regular la actividad de los legisladores y descontarles parte del sueldo si no se sentaban en sus bancas.
No obstante, ninguno de los senadores radicales esgrimió entre sus argumentos su descontento con el armado de las listas para las legislativas. Ferrer, por caso, apuntó a los "métodos" del gobernador y al poco debate con que se votan proyectos oficialistas. "Le hemos votado más de 25 proyectos, queremos poder discutirlos porque no nos gustan esos métodos y por eso me voy", manifestó Ferrer. Y agregó que "nunca" había pedido por su reelección en el cargo. "No somos escuchados, no podemos opinar", concluyó Ferrer.
Por su parte, el gobernador minimizó la partida de los senadores, y dijo que "los hechos son más importantes", en relación al avance del Plan de Ordenamiento Territorial y la reforma al Código Procesal Civil y Comercial.
El primero apunta a regular el uso del suelo, con áreas urbanas y rurales y el desarrollo social, productivo, económico y energético. La reforma, en tanto, introduce la oralidad en todas las etapas para acelerar el proceso, además de incorporar nuevas tecnologías.
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