2 de abril 2013 - 00:00

Interpretando el mensaje de los mercados

Los feriados en los mercados argentinos constituyen una buena oportunidad para hacer algunas reflexiones. En esta oportunidad vamos a extraer material de nuestro libro “El poder de los mercados”; así veremos cómo los analistas, observadores y gran cantidad de inversionistas muchas veces explican lo que sucedió considerando a la historia como obvia, y cómo es necesario vivir la experiencia y no que se la cuenten para aprender de ello. Espero que el estimado lector pueda disfrutarlo.

Interpretando el mensaje de los mercados
IV.3. EL SER HUMANO VE LA HISTORIA COMO OBVIA

Los mercados también me han enseñado una y otra vez que el ser humano ve la historia como obvia. Una vez conocida, asume que los hechos debían pasar como ocurrieron. Claro, la página de la historia ya ha sido escrita.

En los mercados la historia está siendo escrita y lo que tenemos para el futuro es incertidumbre. Entonces los analistas debemos valernos de todos los elementos posibles para conocer el estado del humor de los mercados y ver en qué parte del ciclo de éstos nos encontramos para estar alertas cuando la tendencia es madura al alza y cuando es madura a la baja. Cuando existe demasiada euforia, estaremos cerca del techo y con mucha depresión cerca de los pisos.

En mi trabajo de analista, las mayores satisfacciones han sido y son la detección de pisos o techos importantes. Al principio resulta molesto y luego, se torna gracioso. Comprar en 1995 Bolsa argentina o mexicana era obvio. Comprar, a niveles de 2002, bancos argentinos devaluados era obvio, vender tecnológicas en 2000 era obvio por el valor que habían alcanzado. También era obvio que el petróleo en niveles de 147 dólares era una burbuja, que el petróleo cerca de 10 dólares en 1998 era un regalo. Es decir, miramos los gráficos, lo que pasó a continuación, y enseguida asumimos la obviedad de la oportunidad. Muchos analistas nos contarán con lujo de detalles por qué se produjo el tequila, por qué se produjo la burbuja de las tecnológicas, por qué se produjo la recuperación argentina de 2002, por qué la debacle de Wall Street en 2008, por qué el dólar estaba débil en 2009. Siempre lo harán mirando hacia atrás, hacia la historia, escudriñando las razones que motivaron lo que aconteció.

Esa consistencia decae a 0 y, suplantado por numerosos escenarios hacia el futuro lo que pasó estaba claro, pero, para proyectar lo que va a pasar, tenemos cinco escenarios distintos que dependen de 30 variables diversas. Esto nos inserta en un futuro de incertidumbre.

Demasiado complejo, finalmente, se dará algún escenario. Es difícil que no haya sido contemplado con todas las alternativas planteadas: o sube o baja o se queda. Si tengo los tres escenarios para proyectar el mercado, estamos seguros de que acertaremos, aunque, para usted carece de total valor predictivo.

La ventaja que tiene usted, es que leyendo los mercados puede ayudarse para tomar decisiones correctas en su empresa, su economía personal y de inversión y de ahorro, de riesgo, de desafío, etc.

Un célebre analista cuenta que en una universidad americana se hizo una experiencia para comprobar esta deformación del ser humano de considerar la historia como obvia. Se dividió, en la Facultad de Psicología, a los alumnos en dos grupos de similares características. A un grupo de ellos se les planteó un problema. Se les dijo que en la Edad Media había habido una invasión inglesa a África y que los ingleses habían enfrentado a los temibles zulúes. Los ingleses contaban con armas de fuego y los zulúes no. Se les pidió que dijeran las probabilidades de quién podía ganar la batalla. Luego de un pormenorizado análisis, teniendo por un lado el peso de las armas de los ingleses y por otro a los zulúes temerarios y conocedores de su territorio, llegaron a la conclusión de que las probabilidades eran 50% y 50%. Es decir, cualquiera podría haber ganado la batalla.

Al segundo grupo se le contó la misma historia, pero se le dijo el resultado: habían ganado los zulúes. Este segundo grupo dijo que era obvio que iban a ganar los zulúes aduciendo su mayor número, su fiereza y su conocimiento del territorio. A este segundo grupo se le contó el resultado; sabían la historia y la consideraron obvia. El primer grupo no la sabía y asignó probabilidades similares a la victoria de unos y de otros.

Así ocurre en la economía y en los mercados a diario: encontrará la explicación con lujo de detalles de las crisis una vez ocurridas, o los milagros económicos una vez acontecidos, de una forma que lo hacen pensar a uno: "¡Qué tonto!, ¿cómo no me di cuenta?, si era obvio". Pero no se deje engañar: los analistas, los historiadores, los especialistas cuentan con el conocimiento de la historia. Ahora, cuando deben pronosticar el futuro, no se alejarán del 50% y 50%.

IV.4. El SER HUMANO DEBE EXPERIMENTAR LA HISTORIA, NO SE LA DEBEN CONTAR

Esto es algo muy importante que me han enseñado los mercados. Es obvio que la naturaleza humana ha sufrido una gran evolución a través de los siglos; la tendencia de fondo de la humanidad es positiva, cíclica. Con ciclos con partes positivas y con partes negativas, pero que siempre reflejan un crecimiento.

Aquí me tomo el trabajo de presentar un gráfico de la humanidad de tiempos remotos, desde 1695 (cuando ya hay datos de la Bolsa inglesa), sobre el comportamiento de los mercados y para atrás, desde antes de Cristo, una proyección de cómo hubiera estado la Bolsa basándonos en el humor social.

En este gráfico tenemos más de 2.500 años de historia. Las épocas de bonanza de la humanidad, las épocas de caída de la humanidad. Note cómo las épocas malas culminan con la peor de las manifestaciones negativas del ser humano: la guerra, o grandes pestes. Es decir, culmina con caída de la población humana, ya sea por guerra o pestes, o por crisis muy grandes. Allí tenemos la peste negra, que mató a gran parte de la población de Europa, las guerras de la independencia de las Américas, la Guerra Civil de EE.UU., la Segunda Guerra Mundial y la Depresión de los 30 y de los 40.

Como partes expansivas de bonanza de la humanidad, tenemos, entre otras, la Revolución Comercial, la Edad de la Razón con Newton como protagonista en la última etapa, la libertad individual, la Revolución Industrial, la Revolución Tecnológica, la conquista del espacio, grandes avances o tendencias positivas del ciclo de la humanidad.

Usted podrá estar de acuerdo o no en la extrapolación de los ciclos. Se han tomado momentos muy malos, como de caída hasta llegar al piso del ciclo, y momentos buenos, como de expansión hasta llegar al techo. Desde 1695 hay datos de Bolsa. Éstos se han tomado como barómetro del ciclo de progreso y de ajuste de la humanidad que, es con avance y retroceso, con crecimiento y ajuste.

Cuando decimos que el ser humano debe experimentar la historia, se me vienen a la mente las lecciones que damos a nuestros hijos, por ejemplo, la de no tocar los conectores de la electricidad porque les dará corriente. Los padres sabemos que existe el riesgo de la curiosidad del niño, y muchos tenemos interruptores. A más de uno seguramente un interruptor le habrá dado la felicidad de salvarle la vida a su hijo. Si bien uno les repite que no toquen allí porque les dará electricidad y es peligroso, su curiosidad puede más y lo harán. En los mercados, las experiencias hay que vivirlas.

En mis 25 años de mercados pude ver el crac de 1987, en que el Dow perdió un 40% en sólo tres días de operaciones, el techo del Nikkei en 38.957 puntos y su tendencia bajista desde el último día de operaciones del año 1989, la gran y consistente suba del Dow desde 1988 al 2000 con un intervalo entre 1994 y 1995, el gran boom de las tecnológicas, el efecto tequila de México y su gran recuperación, el efecto arroz y su gran recuperación de los tigres asiáticos, el efecto vodka y la gran recuperación rusa desde 1998, el efecto caipirinha y su gran recuperación posterior de Brasil desde enero de 1999, el efecto tango en diciembre 2001-junio 2002 y la gran recuperación posterior.

Sin embargo, nunca viví 17 años con un Dow sin haber superado los 1.000 puntos en medio de una estanflación, nunca viví una crisis como la de la década del treinta con la Gran Depresión y la caída de la Bolsa de 1929.

El creer en los ciclos y en la ciclotimia de los mercados y la sociedad, en la ciclotimia y los ciclos del humor social hace pensar que debemos estar preparados tanto para las bonanzas espectaculares que ha mostrado la humanidad como para las crisis lamentables que las suceden.

Si van a ocurrir, me gustaría estar avisado para tomar los recaudos. Aun así, tienen que pasar como la Teoría de los Ciclos lo define; uno debe tomar una actitud positiva para soportar la parte negativa o adversa que tiene todo ciclo.

Es por ello por lo que debe estar muy atento a los comportamientos de Wall Street, del IPC en México, del Bovespa en Brasil, del Merval en la Argentina, del IGBVL en la Bolsa de Lima, del IGBVC de la Bolsa de Colombia. Si éstos están en franca recuperación, vendrán cosas buenas y actitudes positivas pueden darle éxito. Si por el contrario éstas sufren fuertes caídas, las crisis de los mercados anticiparán un cambio de humor social que repercutirá en su economía, política, sociedad, economía personal y finanzas.

Le sugiero que lea sobre los períodos de bonanza bursátil que fueron negocios en su país, cómo actuaron las empresas en su economía y también, en los períodos de deterioro bursátil, cuál ha sido la mejor forma de cubrirse.

Si cree en los ciclos, debe estar dispuesto a gozar de la parte buena del ciclo y a soportar la parte mala de éste. Puede estar avisado por los mercados, pero debe instruirse y leer de otras grandes bonanzas, y de grandes crisis, para saber cómo actuar cuando los mercados se lo estén indicando.

Por ejemplo, si ve una tendencia positiva en los mercados bursátiles, puede tomar decisiones de iniciar un negocio, de comprar propiedades, de invertir en su país, de confiar en su moneda, de prestar dinero sabiendo que le van a pagar, de iniciar proyectos de inversión.

Si ve una tendencia negativa, debería tomar recaudos, desarrollando negocios que se expanden en tendencias negativas, negocios vinculados a seguridad, a alimentos. Verá de cubrir su moneda local, de no prestar, de retrasar su proyecto, de vender propiedades y hacerse de liquidez.

Los ciclos están para aprovecharlos, y usted debería poder hacerlo.

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