Una semana que parecería positiva para las acciones (suba del 0,7% para el Merval y 3,42% para los locales puros -desde el 12 de marzo el M.Ar retrocede 13% y la cartera más líquida gana 3%-) pero que escarbando, no lo fue tanto. En primer lugar el Índice General de la Bolsa que retrocedió el 0,24% y en segundo, el dólar informal que trepó el 1,51%. Un volumen diario 16% inferior al promedio para lo que va del año con 65 papeles operados -un mínimo desde fines de enero-, y 30 subas frente a 26 bajas. Pero más que la semana, lo que interesa es la última rueda. No por los precios, donde el M.Ar avanzó el 0,72%, el Merval retrocedió el 0,36% a 11.766,12 puntos y el Índice General bajó el 1,02%, sino por el volumen: en el total, el octavo más pobre desde el 6 de febrero; en papeles de riesgo el segundo más bajo del año. Tres excusas para justificar la huída de los inversores: a) cierre de la plaza norteamericana (el volumen local promedió más de $ 111 millones los dos feriados previos), b) controles al dólar informal (debieran de volcar la demanda al "dólar" bolsa) o c) el acto de fe oficialista del candidato que visitara pocos días atrás al sistema. Usted escoja. Unas últimas palabras en torno al comportamiento entre el dólar informal y la confianza de los consumidores (CC). Cuando distribuimos las variaciones mensuales por quintiles, vemos que se reparten de acuerdo a lo visto hasta aquí, exhibiendo una relación inversa, con una excepción: las subas del dólar entre el 0,79% y el 3,17% que coinciden con el mayor incremento promedio de la confianza (1,65%). Esto parecería vincularse a que este rango corresponde al de la inflación promedio, entre el 0,9% (INDEC) y el 1,51% mensual (empalme Congreso). Dicho de otra manera, períodos sin adelanto ni atraso cambiario del blue mejorarían las expectativas de la gente. Seguimos mañana.
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