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IRA DE MORENO: Catenaccio en Via Veneto 7
Así pasa hoy sus primeros días como responsable de aumentar las exportaciones a Italia el exsupersecretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Llegó a Roma 87 días después de ser designado, y aún no se ubica en tiempo y forma en su nuevo destino. Añora la hiperactividad que le demandaba ser el mandamás de gran parte de la política económica de Cristina de Kirchner y el hombre a temer por los empresarios de todo el país. Aún no entiende la lógica de la vida diplomática: hacer poco, esparcir actividades a lo largo del día y ocuparse de pormenores domésticos que en sus días de Buenos Aires hubieran sido delegados a terceras y cuartas líneas.
Recuerda Moreno el sábado 15 de febrero, cuando partió a Roma por Aerolíneas Argentinas, despedido por unos cientos de militantes que se le colgaban de la camisa Ralph Lauren (importada) y lo vivaban mientras entonaban un utópico y poco ensayado No se va, Moreno no se va.... Sólo un día antes había sellado el boleto de retorno, en un acto político en San Telmo, en la sede del Sindicato de Encargados de Edificios (SUTERH), donde brindó todo su apoyo a Víctor Santa María. Ese día bendijo a su nuevo padrino afirmando: Queremos darte la llave del PJ de la Ciudad que te va a llevar a la victoria, y quiero que sepas que contás con todo nuestro apoyo.
Llegó la hora de que a cada ministro de Macri le aparezca un ministro de este lado que le diga: 'No sólo sabemos lo que hay que hacer, sino cómo hacerlo', dijo después colocando en su mira al jefe de Gobierno porteño. Habló nuevamente de amor, de Perón y Evita, y recordó a Néstor Kirchner como su única guía.
Un día después se fue a Roma y comenzó su malhumor casi inmediatamente. No puede con su genio y cuando considera que ya es hora prudente (dada la diferencia horaria), llama a un puñado de colaboradores fieles que le cuentan las novedades de Buenos Aires y lo mantienen al tanto de las andanzas del equipo económico. Entre otros fieles mantiene una comunicación directa con Yolanda Durán, contadora mendocina que dirige la cámara de supermercados chinos, que está ahora peleada con el secretario de Comercio Interior, Augusto Costa, que a su vez selló una alianza con la otra central de súper orientales que maneja Miguel Calvete. También habla con su excolaboradora María Lucila Pimpi Colombo, gerente de los acuerdos de precios de 2013. Mucho mejores y más eficaces que el actual, se piropean ambos. También habla con colaboradores fieles que ahora trabajan formalmente para Costa, pero que hoy son sus informantes.
Estos pendejos, suspira para sus adentros Moreno cada vez que escucha los comentarios sobre cómo maneja Axel Kicillof las oficinas donde él acostumbraba a reinar. Como si su oficina de Via Veneto fuera una especie de nueva Puerta de Hierro, Moreno mira la avenida romana y piensa en su propio retorno.
@cburgueno


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