Tres días después de azotar como potente huracán el sureste de Estados Unidos, Irma sigue provocando muertes en el estado de Florida, donde ayer se reportó el fallecimiento de ocho ancianos por problemas derivados del corte de energía.
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Más de cuatro millones de hogares y comercios todavía no tenían electricidad en Florida, donde vive un gran número de jubilados y son usuales las temperaturas superiores a los 30ºC y la sofocante humedad.
Estas ocho muertes "pueden estar relacionadas con la pérdida de energía eléctrica por la tormenta", dijo Tomás Sánchez, jefe de policía de Hollywood, la ciudad al norte de Miami donde se ubica la residencia para ancianos. Si estas víctimas fatales son agregadas oficialmente a la cifra de muertos por Irma, el balance provisional será de 20 en Florida y casi 40 en el Caribe.
"Esta situación es inimaginable", aseguró ayer el gobernador de Florida, Rick Scott, quien exigió "respuestas sobre cómo se produjo esta tragedia". "Pido a todos los servicios de emergencia que verifiquen inmediatamente (...) que las residencias de ancianos y los establecimientos de vida asistida son capaces de garantizar la seguridad de sus residentes", dijo en un comunicado.
En Florida, pero también en los cercanos estados de Georgia y en Carolina del Sur, autoridades y residentes trabajaban para retirar los escombros, árboles arrancados de cuajo y ramas acumuladas en carreteras, calles y propiedades.
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