12 de mayo 2009 - 00:00

Israel: el Papa condenó el antisemitismo, pero no logró eludir la polémica

Benedicto XVI rindió ayer homenaje en Jerusalén a los judíos asesinados en el Holocausto
Benedicto XVI rindió ayer homenaje en Jerusalén a los judíos asesinados en el Holocausto
Jerusalén - Con un contundente mensaje contra el negacionismo y el antisemitismo, el papa Benedicto XVI inició ayer una visita de cinco días a Israel, en el marco de su primera gira por Medio Oriente. Joseph Ratzinger buscó mostrarse contundente sobre un tema especialmente sensible en los últimos meses, pero no pudo eludir una polémica por la noche, cuando un religioso musulmán provocó un foro de diálogo interreligioso.

El papa Benedicto XVI instó al mundo a «jamás negar, desacreditar u olvidar» el sufrimiento de las víctimas del Holocausto, en una descalificación, una vez más, de las declaraciones del obispo británico ultratradicionalista Richard Williamson, cuya excomunión fue recientemente levantada por el Vaticano.

«Que los nombres de esas víctimas no mueran. Que sus sufrimientos nunca sean negados, olvidados o despreciados. Que toda persona de buena voluntad vigile para erradicar del corazón de los simples hombres todo aquello que pueda conducir a tragedias similares», dijo el Papa frente al Memorial de Jerusalén dedicado a los millones de judíos que perdieron la vida en el genocidio nazi.

El jefe de la Iglesia Católica, de nacionalidad alemana y que perteneció a las Juventudes Hitlerianas cuando eso se hizo obligatorio en 1941, no visitó el museo Yad Vashem, oficialmente porque la agenda estaba muy cargada. Medios de prensa locales sostuvieron que fue para evitar la placa contra Pío XII acusado de haber mantenido el silencio frente al Holocausto y a quien el Papa procura beatificar.

Benedicto XVI pronunció su discurso desde la cripta de Los Recuerdos del complejo monumental, sin ingresar a él. «He venido para pararme en silencio ante este monumento que fue erigido para honrar la memoria de los millones de judíos asesinados durante la espantosa tragedia de la Shoá», afirmó.

Aunque el discurso fue conmovedor, «faltó algo», afirmó el presidente del Consejo de Yad Vashem, sobreviviente del Holocausto y gran rabino, Israel Meir Lau. El dirigente lamentó que el Papa no haya mencionado expresamente a los «nazis» y a los «alemanes» responsables de la masacre, ni pedido perdón.

Por la mañana, apenas llegó a Israel proveniente de Jordania, Ratzinger fue recibido con honores en el aeropuerto de Tel Aviv por el presidente Shimón Peres y el primer ministro Benjamín Netanyahu. «Desafortunadamente el antisemitismo continúa alzando su repugnante cabeza en muchas partes del mundo, eso es totalmente inaceptable», afirmó el Papa. «Se debe combatir el antisemistismo en cualquier lugar», agregó.

De la ceremonia de bienvenida se ausentó el presidente del Parlamento israelí, Reuben Riblin. Según versiones de prensa, se trató de un repudio a la figura de Ratzinger. Por el mismo motivo, los ministros que representan en el gabinete al partido ortodoxo Shas recibieron órdenes de su mentor espiritual, el ex gran rabino Ovadía Yosef, de «ausentarse de los actos de forma discreta».

Benedicto XVI reiteró que visita Israel como «peregrino de la reconciliación y la paz» y abogó a favor de que los dos pueblos, el israelí y el palestino, puedan «vivir en paz en una patria propia, dentro de fronteras seguras e internacionalmente reconocidas».

En su segundo día de visita en Jerusalén, el Papa visitará hoy el Domo de la Roca, tercer lugar sagrado para los musulmanes, y luego se trasladará unos centenares de metros hacia el Muro de los Lamentos, emblema de la religión judía.

Por su parte, el movimiento palestino terrorista Hamás rechazó la visita papal. Su parlamentario Yunis al Astal calificó a Benedicto XVI como «el Pontífice más prosionista en la historia de la Iglesia Católica». Similar declaración pronunció la Yihad Islámica.

En tanto, por la noche se registró un escándalo en un encuentro del Papa con organizaciones del diálogo interreligioso en el Instituto Notre Dam de Jerusalén, cuando un dirigente musulmán denunció «la ocupación israelí y sus prácticas opresivas». El jeque Taysir Tamimi, jefe judicial en las cortes religiosas en Cisjordania y Gaza, habló imprevistamente en un auditorio tras un discurso del Papa y criticó largamente a Israel. Los representantes judíos manifestaron su indignación y amenazaron con retirarse, y uno de hecho lo hizo. El Papa no entendió al hombre que desató el escándalo, que habló en árabe, y siguió los hechos con evidente sorpresa.

«Israel condena las palabras de odio dichas por el jeque en presencia del Santo Padre», subrayó una nota del Ministerio de Relaciones Exteriores israelí.

La visita del Papa estuvo marcada por un despliegue único de 80.000 policías para custodiarlo.

Agencias DPA, AFP, EFE y ANSA

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