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Israel: el Papa condenó el antisemitismo, pero no logró eludir la polémica
Benedicto XVI rindió ayer homenaje en Jerusalén a los judíos asesinados en el Holocausto
Por la mañana, apenas llegó a Israel proveniente de Jordania, Ratzinger fue recibido con honores en el aeropuerto de Tel Aviv por el presidente Shimón Peres y el primer ministro Benjamín Netanyahu. «Desafortunadamente el antisemitismo continúa alzando su repugnante cabeza en muchas partes del mundo, eso es totalmente inaceptable», afirmó el Papa. «Se debe combatir el antisemistismo en cualquier lugar», agregó.
De la ceremonia de bienvenida se ausentó el presidente del Parlamento israelí, Reuben Riblin. Según versiones de prensa, se trató de un repudio a la figura de Ratzinger. Por el mismo motivo, los ministros que representan en el gabinete al partido ortodoxo Shas recibieron órdenes de su mentor espiritual, el ex gran rabino Ovadía Yosef, de «ausentarse de los actos de forma discreta».
Benedicto XVI reiteró que visita Israel como «peregrino de la reconciliación y la paz» y abogó a favor de que los dos pueblos, el israelí y el palestino, puedan «vivir en paz en una patria propia, dentro de fronteras seguras e internacionalmente reconocidas».
En su segundo día de visita en Jerusalén, el Papa visitará hoy el Domo de la Roca, tercer lugar sagrado para los musulmanes, y luego se trasladará unos centenares de metros hacia el Muro de los Lamentos, emblema de la religión judía.
Por su parte, el movimiento palestino terrorista Hamás rechazó la visita papal. Su parlamentario Yunis al Astal calificó a Benedicto XVI como «el Pontífice más prosionista en la historia de la Iglesia Católica». Similar declaración pronunció la Yihad Islámica.
En tanto, por la noche se registró un escándalo en un encuentro del Papa con organizaciones del diálogo interreligioso en el Instituto Notre Dam de Jerusalén, cuando un dirigente musulmán denunció «la ocupación israelí y sus prácticas opresivas». El jeque Taysir Tamimi, jefe judicial en las cortes religiosas en Cisjordania y Gaza, habló imprevistamente en un auditorio tras un discurso del Papa y criticó largamente a Israel. Los representantes judíos manifestaron su indignación y amenazaron con retirarse, y uno de hecho lo hizo. El Papa no entendió al hombre que desató el escándalo, que habló en árabe, y siguió los hechos con evidente sorpresa.
«Israel condena las palabras de odio dichas por el jeque en presencia del Santo Padre», subrayó una nota del Ministerio de Relaciones Exteriores israelí.
La visita del Papa estuvo marcada por un despliegue único de 80.000 policías para custodiarlo.
Agencias DPA, AFP, EFE y ANSA


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