5 de agosto 2013 - 00:00

Israel, en guardia ante acercamiento de EE.UU. e Irán

Hasán Rohaní asumió ayer ante el Parlamento la presidencia de Irán. La era del irritante Mahmud Ahmadineyad llegó a su fin. ¿También lo harán el conflicto con Occidente y las sanciones económicas?
Hasán Rohaní asumió ayer ante el Parlamento la presidencia de Irán. La era del irritante Mahmud Ahmadineyad llegó a su fin. ¿También lo harán el conflicto con Occidente y las sanciones económicas?
Teherán - El presidente de Irán, Hasán Rohaní, juró ayer ante el Parlamento y ratificó que su país persigue fines civiles con su plan nuclear, por lo que reclamó a Occidente cesar "el lenguaje de las sanciones" al tiempo que propuso un diálogo para diluir las sospechas sobre la construcción de un arsenal. Estados Unidos se mostró dispuesto a ser "un socio de buena voluntad" si el nuevo Gobierno iraní es serio en el tema atómico.

Ante delegaciones de 60 países, Rohaní declaró que si los países de Occidente quieren la "respuesta justa" a las cuestiones nucleares, deben optar por el "respeto". "La discusión no debe producirse a través del lenguaje de las sanciones, sino a través del diálogo y del respeto", destacó. "El pueblo iraní no puede ser empujado a rendirse con las sanciones y no puede ser amenazado de guerra", agregó el mandatario, quien exhortó a reducir "los antagonismos y la agresividad".

El perfil moderado de Rohaní y sus declaraciones de ayer que innovaron en torno a la discusión sobre el programa nuclear iraní despertaron optimismo en Estados Unidos frente a la advertencia de su socio, Israel, que insistió en que el objetivo de Irán es obtener una bomba atómica para destruir al Estado israelí.

"La investidura del presidente Rohaní representa una posibilidad para Irán de actuar rápidamente para calmar las profundas preocupaciones de la comunidad internacional sobre su programa nuclear", dijo el vocero de la Casa Blanca, Jay Carney, quien aseguró que Estados Unidos está dispuesto a ser "un socio de buena voluntad" si el nuevo Gobierno "elige comprometerse de forma sustancial y seria con las obligaciones internacionales" en torno al programa nuclear.

Sin embargo, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, marcó un claro contrapunto con la administración de Barack Obama y advirtió que "el presidente puede ser cambiado, pero el régimen no fue reemplazado". "La intención de Irán es desarrollar armas nucleares para destruir a Israel. Es un riesgo para el mundo entero y nosotros estamos decididos a detenerlo", subrayó en una reunión de Gobierno.

Previamente, el ministro israelí de Inteligencia y Asuntos Estratégicos, Juval Steinitz, había afirmado que el estilo moderado de Rohani es sólo una máscara. "Es un hombre refinado que se reirá en el camino hacia la bomba atómica si Israel y Occidente no hacen lo necesario", afirmó.

En declaraciones a la agencia Fars, el presidente iraní había manifestado antes de la jura que la adquisición de armas atómicas está vedada por las normas del islam y es rechazada por el guía supremo, el ayatolá Alí Jamenei.

Rohani también logró una reacción positiva del Gobierno de Dilma Rousseff, que había optado por alejarse de Irán luego de las cercanas relaciones que mantuvo Lula da Silva. La mandataria brasileña envió al ministro de Relaciones Exteriores, Antonio Patriota, a la investidura como un gesto de aproximación y una señal de un voto de confianza, según el diario brasileño Correio Braziliense.

En la ceremonia de asunción, a la que asistieron invitados extranjeros por primera vez desde el triunfo de la Revolución Islámica en 1979, Rohaní prometió a nivel interno "moderación", "meritocracia" y "lucha a discriminaciones y corrupción".

El mandatario nominó, además, como jefe de la diplomacia a Mohammad Javad Zarif, que anteriormente formó parte de los intentos de diálogo con Estados Unidos.

Agencias ANSA, AFP y DPA, y Ámbito Financiero

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