21 de julio 2022 - 00:00

Italia, ese remedio para melancólicas

Una receta perfecta. Las tres amigas olvidando pesares.

Una receta perfecta. Las tres amigas olvidando pesares.

Como Shirley Valentine, o como la olvidada Rosalba Barletta de “Pan y tulipanes”, la contable danesa Marie (Kirsten Olesen), cuya función profesional se limita a mantener en orden las cuentas de la empresa de su marido mientras éste la engaña con una vecina, un día patea el tablero y se va de viaje de placer. El destino elegido es Puglia, Italia, aunque en verdad quienes la empujan a hacerlo, porque ella no sueña con otra cosa que reconquistarlo, son sus amigas Berling (Stina Ekblad) y Vanja (Kirsten Lehfeldt), cada una con sus propios dramas existenciales. Ese viaje era un regalo de sus hijos a sus padres, pero él está muy ocupado en visitar a la vecina, quien como dato más llamativo, contra lo que podría pensarse, no sólo es bastante poco agraciada y de la misma edad, sino de un mal gusto horrible que evidencian los gnomos de jardín que ornan la entrada a su casa. De modo que el viaje, cuya base son los descubrimientos gastronómicos en Italia (el sueño para cualquier nórdico, o para cualquier habitante del planeta si vamos a ser justos) lo aprovechan las tres amigas.

La película de Barbara Topsøe-Rothenborg es tan agradable como inofensiva, y su previsibilidad no le quita, sobre todo a cierta franja de público que ya no está en edad de ir a ver superhéroes y podría sentirse identificado con alguno de sus personajes, el placer de un buen momento en el cine. Apenas al llegar las recibe la enorme sonrisa del posadero y “cuoco”, el joven Alessandro, y ese no es más que el primero de los estereotipos de un guión que juega despreocupadamente con ellos. De igual modo, la presencia entre los turistas del elegante y disponible Jacob (Troels Lyby), a quien las tres le han echado el ojo, en especial Vanja, apenas alienta el enigma de con cuál se quedará el hombre, y si habrá vida para esa relación más allá del final del viaje. En realidad, no todo cae en el lugar común, ya que si hay algo que distingue a “Una receta perfecta” del resto de las comedias de su género es un subtexto de amargo realismo que la lleva a evitar tonterías como “siempre hay una segunda oportunidad” o “la vida empieza a los 70”. No. En medio de los festejos de fin de año, porque han ido a pasar allí esa celebración, la filósofa del grupo, Berling, mientras se abraza con sus amigas, cita casi textualmente una reciente frase de Alain Delon: “Qué mierda es la vejez”.

“Una receta perfecta” (“Madklubben”, Dinamarca, 2020). Dir.: B. Topsøe-Rothenborg. Int.: S. Ekblad, K. Olesen, K. Lehfeldt.

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