Italia ordenó el bloqueo de sus puertos a un buque de rescate con 629 inmigrantes a bordo

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La medida -cuya legalidad está en discusión- fue anunciada por el líder de la xenófoba Liga, Matteo Salvini, para luchar contra los traficantes de personas.

Roma - Tal como lo había prometido durante la campaña electoral, el flamante vicepresidente y ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, confirmó ayer que su país no permitirá el ingreso a sus puertos del barco de rescate Aquarius, con 629 migrantes a bordo, argumentando el inicio de una lucha contra el tráfico de seres humanos.

"A partir de hoy (por ayer) también Italia comienza a decir no al tráfico de seres humanos, no al negocio de la inmigración ilegal. Mi objetivo es asegurar una vida serena para estos niños en África y nuestros niños en Italia." argumentó el líder de la xenófoba Liga (ex Liga Norte), que integra el nuevo Gobierno junto al partido antisistema Cinco Estrellas.

La Guardia Costera local, que coordina las operaciones de vigilancia y rescate, informó que el sábado fueron salvados 629 indocumentados -entre ellos 123 menores y siete mujeres embarazadas- en seis operaciones en las que participaron lanchas de los guardacostas de la isla de Lampedusa, tres barcos mercantes y la ONG "SOS Méditerranée". Todos fueron trasladados a bordo del barco Aquarius, que al cierre de esta edición se encontraba en ruta hacia un puerto italiano que aún no había sido asignado, comunicó la ONG francesa.

La decisión sin precedentes, que también cuenta con el aval del Ministro de Infraestructura Danilo Toninelli, buscaba presionar a Malta para que acepte el desembarco, algo que el país insular ya rechazó. La postura de ambos países, advierten observadores, puede dar lugar a una gran crisis humanitaria.

La nueva posición de Roma de "mano dura" contra los indocumentados es un primer paso para presionar a la Unión Europea (UE) sobre las políticas de distribución de estos recién llegados. En los últimos cinco años, Italia atendió 630.000 desembarcos provenientes del norte de África, especialmente de Libia y Túnez. Muchas de las ciudades receptoras, la mayoría en el sur de Italia, se encuentran desbordadas.

Hace exactamente una semana en Catania, Salvini dijo que "ya basta de que Sicilia sea el campo de refugiados de Europa. No me quedaré sin hacer nada viendo cómo se producen desembarcos y más desembarcos. Son necesarios los centros de expulsión", afirmó entonces sobre su propuesta de acelerar las deportaciones de irregulares.

El político consideró que "la única manera de salvar vidas" es impidiendo que estas personas partan hacia Europa. "Como ministro haré de todo, trabajaré con los Gobiernos, para evitar que personas desesperadas vengan pensando que en Italia está el oro", expuso. "Los ilegales deben hacer las valijas, con calma, pero se irán. Los Estados deben volver a ejercer como tales y los vicetraficantes no atracarán en ningún puerto italiano", aseveró.

Aunque Italia tiene facultades para rechazar la llegada de un buque con sin papeles, podría violar los artículos 2 y 3 de la Convención de los Derechos Humanos, que exigen prestar asistencia a quienes requieran atención médica o alimentaria de urgencia, explicó el diario El País de España.

Agencias ANSA y DPA,


y Ámbito Financiero

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