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Janot: "El crimen regional reacciona en bloque y ahora ataca a investigadores"
• ENTREVISTA EXCLUSIVA AL EXPROCURADOR GENERAL DE BRASIL RODRIGO JANOT, IMPULSOR DE LA INVESTIGACIÓN POR "LAVA JATO" Y ODEBRECHT
Tras cuatro años con causas que salpicaron al poder político y empresarial brasileño advierte sobre obstáculos para llevar adelante en el país las causas por sobornos. Cuestiona reformas judiciales que quiten “autonomía e independencia” a fiscales y denuncia injerencias gubernamentales.
Elegido. Rodrigo Janot Monteiro de Barros fue elegido para ser Procurador entre otros fiscales por 2 años y renovó mandato por otros dos. Ahora regresó a su cargo anterior.
R.J.: La interferencia en el Ministerio Público es impensable. No puede haber interferencia. Una persona puede gustar o no del trabajo del MPF. A los políticos que son involucrados en las causas no les gusta el trabajo del MPF. Pero ese no es el problema, sino que cada institución debe hacer su trabajo. Eso es la democracia y es la República. Esa independencia es fundamental en causas como Odebrecht. Sin esa independencia no se hace nada. La presión política y la presión económica son enormes. Si un fiscal no aporta la seguridad de tener independencia, no pasa nada.
La "lista Janot" se hizo conocida como la nómina de imputados que salpicó a toda la clase política y empresaria brasileña y se ramificó por la región en sus capítulos Petrobras, Lava Jato, Odebrecht y JBS. Durante sus cuatro años al frente de los fiscales de Brasil denunció a 5 presidentes, incluida Dilma Roussef, quien lo nombró para el cargo de una terna de tres candidatos elegidos por sus pares. Con fama de implacable, quedaron involucrados en expedientes Lula Da Silva, José Sarney, Fernando Collor de Mello y en dos oportunidades sobre Temer. Este último intentó activar un juicio político en el Congreso contra Janot. Fue el número 16 desde que comenzó las investigaciones. Ninguno prosperó.
P.: ¿En dónde identifica las presiones sobre los fiscales?
R.J.: Yo puedo dar ejemplos tanto en Brasil como en Argentina. Cuando viene el problema Odebrecht con las investigaciones en 13 países y dos africanos es que empiezan las presiones. Es una reacción regional. La procuradora de Venezuela (Luisa Ortega) no es más procuradora en un proceso que duró 5 minutos y hoy es una exiliada política en Colombia. En Perú, el procurador general fue llevado al parlamento para ser quitado del cargo. En Argentina empezaron las presiones contra la procuradora Alejandra Gils Carbó. Acá tenemos una comisión parlamentaria de investigación que quiere hacer un juicio político sobre mis actos jurídicos aprobados por un juez y dos veces aprobados por el Supremo Tribunal. Los políticos dicen abiertamente: "queremos investigar a los investigadores. Queremos interrogar a los interrogadores". En cuatro países la reacción es visible. El crimen que es regional, ahora se organiza en bloque para una reacción regional.
P.: ¿Cree que la renuncia de Gils Carbó fue por este motivo?
R. J.: Desde mi punto de vista, lo concreto es que se fue del cargo. No conozco los detalles. Pero el análisis es regional y los movimientos son los mismos tanto en Brasil, Argentina y Venezuela: atacar al investigador.
P.: ¿Entiende que con un cambio en la Procuración el tratado de cooperación bilateral por Odebrecht puede caer?
R. J.: El tratado ya naufragó y no fue por tener distinta legislación entre Argentina y Brasil porque las pruebas están acá. El acuerdo cayó porque el gobierno brasileño de Temer dijo que "no" al equipo conjunto de investigación entre los dos países para compartir las tareas y obtener las pruebas de manera más temprana. Ni siquiera fui comunicado de la decisión. Es muy grave.
P.: Siempre se dijo que las diferencias en el marco jurídico atentaban contra el envío de pruebas.
R. J.: Si tenemos un equipo conjunto de investigación podemos hacer una investigación rápida y válida. Si no lo autorizan, todas las pruebas deben ser pedidas a través del Ministerio de Relaciones Exteriores vía el Ministerio de Justicia que hace un juicio sobre las pruebas y decide si compartirlas o no. Se hace un análisis político. Si hay equipo conjunto, los Ministerios Públicos trabajan juntos, sin interferencia de terceros. No haría falta homologar los marcos jurídicos y no interesarían las "colaboraciones premiadas" porque sería solo el camino para encontrar pruebas válidas.
P.: ¿Pero entonces Brasil mantiene secreto de las pruebas y Argentina no las solicita?
R. J.: El sigilo existe si el país de destino de las pruebas lo pide. O si el país de destino espera qué hacer con las pruebas. Yo no creo que la justicia brasileña vaya a abrirlas sin una manifestación previa del país de destino.
P.: ¿Y si el gobierno argentino insistiera con hacer un acuerdo con la empresa?
R. J.: Si es un buen acuerdo se puede deshacer la organización criminal. Yo no sé por qué no lo hace, pero nosotros empezamos hace 4 años, aunque siempre con dificultades. Hoy compartir las pruebas es una decisión del Poder Ejecutivo que parece que eligió el camino más largo y no compartirlas.
P.: ¿Cómo evalúa que la Cámara Federal haya desechado la idea de conformar una megacausa con todas las investigaciones iniciadas aquí?
R. J.: Nosotros tomamos la decisión de no armar una megacausa porque la posibilidad de llegar al final se hace más difícil. Lo que es posible separar, se separa y así se concluye antes. Aunque está todo centralizado bajo un mismo juez (Sergio Moro) por una regla constitucional de competencia, una cosa es una causa con dos o tres involucrados y otra con 50. Un mega proceso no es una cosa fácil.
P.: ¿Cree que se podrá llegar al final de todas las investigaciones también en la región?
R. J.: Hay señales negativas. Es un absurdo que en países democráticos no funciones las instituciones. No se puede admitir la influencia política y económica de nadie en el funcionamiento de las instituciones. Sino no somos una democracia. La corrupción es eso. Más corrupción menos democracia. El futuro va a decir si esto va a estar preservado, pero se están intentando cambios normativos y presiones muy fuertes. Es un movimiento al que todos debemos estar muy atentos en los países. En un problema de corrupción a nivel altísimo.
Después de ser mimado por la prensa de su país, Janot pasó a ser defenestrado en las noticias. Lo entiende como parte de las presiones. Ahora prefiere no leer y escucha música.


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