15 de junio 2016 - 00:00

“José”, primera pieza de un dominó impredecible

Sin portar apodo formal, José Francisco López se adueñó, en el peronismo y cuando se hablaba de obras, del nombre José. No hubo, en la última década, otro José para gobernadores, intendentes y jefes territoriales que López, ese secretario casi con volumen de ministro que garantizaba ser el ejecutor de las órdenes de Néstor Kirchner.

El expresidente, aun después de quedar como diputado y jefe del PJ -aquellos meses de "doble comando"- siguió operando vía López. La cesión de obras y la marcha de las mismas pasaba, inevitable, por "jefatura de Gabinete", el despacho que Kirchner usaba en Olivos.

A raíz de esas gestiones, López (que por su vínculo directo con Kirchner a veces chocó con Julio De Vido, que hoy podría quedar sin fueros) se convirtió en enlace permanente con gobernadores e intendentes. Por eso su detención, en medio de un episodio escandaloso y bizarro, alteró al mundo político. Algo más: como megaejecutor de fondos multimillonarios, López fue también un interlocutor inevitable para los empresarios de obras públicas.

Ese dominó, si López relata vínculos y procedimientos, es impredecible. Pero se trata de un asunto del futuro, es -diría Borges- conjetural. Pero el sablazo de la detención le pega al peronismo y castiga, de lleno, al cristinismo. López cruzó, siempre empoderado, los 12 años K. El hecho ocurre, además, cuando se acentúa el deterioro de Mauricio Macri. Anexo: los intendentes PRO miden el efecto y se abrazan a María Eugenia Vidal que, a lo Scioli, parece inmune al temblor nacional.

López es emblemáticos de la era kirchenrista. Y, como unos pocos, integró el puñado chico que entró en las boletas FpV junto a Julio De Vido, Diego Bossio y Carlos Castagnetto, exfuncionarios de las tres cajas más complejas. Antes empujó para ser candidato a gobernador en Tucumán pero perdió la pulseada con Juan Manzur. Ni le alcanzó para entrar como legislador nacional aunque le dieron una butaca entre los delegados al Parlasur.

El martes próximo, invocando los artículos 29 y 30 del reglamento del Parlasur, los legisladores del FpV pedirán la expulsión del cuerpo. Los diputados discutieron, ayer a la tarde, una reacción y eligieron una queja formal al igual que el PJ de José Luis Gioja. Fue La Cámpora, la agrupación de Máximo Kirchner, que reprochó a López porque "habiendo tenido la oportunidad de contribuir al crecimiento de un proyecto político transformador eligió dañarlo". Es, también, la que recibe la herida más brava.

Y agita una tesis inquietante. Cada capítulo parece cercar a Cristina de Kirchner. Sino en términos judiciales, en el terreno de la política.

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