A sus 43 años, Anand ha perdido gran parte de las cualidades que lo hicieron famoso. El otrora Gran Maestro más rápido del tablero se ha visto más presionado que su rival por el reloj, y su brillante juego combinativo de antaño ha chocado contra el muro de la implacable lógica del pretendiente, al que dobla en edad.
La sala del hotel Hyatt Regency, un cinco estrellas situado en la icónica calle de Anna Salai de la capital tamil donde se disputa la serie, ofreció la imagen de un campeón que empieza a deambular medio "groggy" sobre el cuadrilátero. El combate, tal vez el más esperado del último decenio, comenzó con dos asaltos de tanteo. Las dos primeras partidas acabaron en tablas sin lucha. La primera, el día 9, en sólo 16 movimientos, y la segunda en 25, ambas por repetición de jugadas.
El Gran Maestro indio, que vivió durante varios años en Collado Mediano (Madrid), donde aún tiene una residencia, parece haber querido regresar a casa para ceder el trono al representante del nuevo ajedrez, el jugador del siglo XXI, una especie de computadora humana capaz de sacar petróleo de posiciones aparentemente equilibradas. Anand, que se proclamó campeón por primera vez en 2000 ante el letonio nacionalizado español -ahora otra vez letonio- Alexei Shírov, puede estar asistiendo a sus últimos días como rey del tablero.
Dos puntos de ventaja son una renta difícilmente enjugable para un jugador de 43 años. Sobre todo si enfrente tiene a Magnus "Mozart" Carlsen, el hombre que en enero pasado batió el récord de puntuación ELO -hasta entonces, en poder de Kasparov- con una suma de 2.849 unidades y que ahora encabeza el ranking mundial con 2.870.
| Agencia EFE |


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