12 de noviembre 2009 - 00:00

Jueza dice que Carrió no injurió a Duhalde

Eduardo Duhalde
Eduardo Duhalde
La jueza federal María Servini de Cubría sobreseyó ayer a la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, en el juicio por calumnias e injurias que Eduardo Duhalde había iniciado en su contra en 2007. La magistrada consideró que, si bien la diputada electa por la Capital Federal «no se desdijo ni aceptó la falsedad» de los dichos cuestionados por el ex presidente, sí había expresado que no había tenido ánimo de injuriar a Duhalde al señalar en 2005 que él era quien «controlaba» el tráfico de drogas en la provincia de Buenos Aires.

En el fallo que firmó ayer, Servini de Cubría argumentó que, teniendo en cuenta que «al Dr. Eduardo Duhalde le fueron satisfactorias las explicaciones dadas por la Dra. Carrió al término controlar, el pedido de perdón ante la posible injuria hacia el nombrado y su familia, la ausencia del ánimo de haberlo injuriado y el no haberse referido nunca al Dr. duhalde como narcotraficante o líder del poder mafioso», consideraba que había elementos suficientes para dictar el sobreseimiento de Carrió.

El caso se inició en 2007, cuando Duhalde presentó una demanda por calumnias e injurias contra la líder de la CC por unas declaraciones televisivas que había hecho dos años antes, en las que lo señalada como quien controlaba el tráfico de drogas en la provincia bonaerense. Durante la primera y última audiencia del martes pasado, Carrió pidió que conste en actas que no se retractaba de sus dichos, pero sí aclaró que había utilizado la palabra «control» en el sentido de «saber, examinar, fiscalizar».

Diccionario de la Real Academia mediante, gran parte de la audiencia se dirimió en la semántica del término: mientras la diputada electa sostuvo que la palabra apuntaba a Duhalde en tanto «responsable político» del tráfico de drogas bonaerense, el ex presidente cuestionó la pureza lingüística citada al argumentar que el televidente entendía que «controlar» era ser narcotraficante.

Sin embargo, la precisión del uso del término y un pedido de disculpas al ex gobernador bonaerense «si éste se consideró ofendido con sus declaraciones» bastaron para que Duhalde también aceptara no seguir impulsando la querella. Carrió también subrayó en la audiencia del martes pasado que nunca había señalado al ex presidente como un supuesto líder mafioso, ni lo había imputado por un delito criminal ya que «si hubiera tenido las pruebas de una responsabilidad penal del nombrado, lo hubiera denunciado penalmente», según indica el dictamen de la jueza. La dirigente también aclaró que nunca había deseado «afectar el honor de nadie y menos de la familia del querellante».

Luego de una muy informal audiencia, en la que se entremezclaron rencores mutuos y chicaneos políticos, la magistrada dio por terminado el trámite judicial de insospechadas derivaciones: enemigos íntimos, Carrió y Duhalde aprovecharon la batalla judicial para mantener un inesperado tète â tète, de cara a una guerra mucha más grande y extensa: ganarle al kirchnerismo en 2011.

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