Justicia por mano propia: jubilado mata a ladrones

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Dos delincuentes fueron ultimados el miércoles por la noche por un jubilado al que asaltaron en su casa de Floresta con su hijo de rehén. Anteriormente, habían capturado a un chico de 14 años, a quien pretendieron llevar hasta su vivienda para robarle, pero finalmente lo liberaron. Fuentes policiales confirmaron que los ladrones muertos y el herido fueron reconocidos por el adolescente, quien relató que fue capturado cuando caminaba por la calle, lo subieron a un auto durante más de una hora y lo amenazaron de muerte mientras le preguntaban dónde vivía y con quién. En tanto, la jueza de instrucción porteña número 45, María Fontbona de Pompo, aguarda recibir los resultados de peritajes balísticos y de las autopsias para resolver la situación procesal del jubilado Eduardo Sanssone, a quien le secuestró su pistola Bersa calibre 9 milímetros con la que disparó a los ladrones.

Según los investigadores, todo comenzó cerca de las 23 del miércoles, cuando tres ladrones armados, que se movilizaban en un Peugeot 206 robado, sorprendieron a un joven de unos 25 años que caminaba de regreso a su casa y lo obligaron a subir al vehículo. Tras amenazarlo de muerte, los ladrones lo llevaron a su casa, ubicada en la calle San Nicolás al 1600, del barrio de Floresta.

Dos de los ladrones subieron al primer piso de la casa con el joven como rehén, mientras el otro se quedó apuntando con su arma en el living al padre del muchacho, quien aparentemente forcejeó con el ladrón y pudo sacar su arma personal con la que le efectuó dos disparos. Al escuchar las detonaciones, los otros dos ladrones bajaron y fueron recibidos a los tiros.

Así fue como dos de los delincuentes murieron en el acto y el tercero fue trasladado gravemente herido al hospital.

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