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Karma legislativo persigue a Kirchner hasta la Unasur
Néstor Kirchner fue ayer recibido en La Moneda por Sebastián Piñera: lamentos futboleros y preocupación por falta de apoyo a la Unasur en Parlamento chileno.
Su estadía, ayer en Santiago y hoy en Valparaíso, tiene ese propósito: Chile es uno de los países cuyo Parlamento todavía no aprobó la incorporación a la unión sureña, asunto que conversó con Sebastián Piñera y hoy discutirá con los senadores chilenos.
Piñera le trazó un panorama complejo. La UDI, la cofradía de los demócratas chilenos, anticipó sus reservas a la Unasur. Se lo anticipó ayer Piñera al confiarle que, a pesar de que sus aliados se resisten a destrabar el expediente que está pisado en el Senado.
Un karma para el patagónico: así como en Buenos Aires padece la inferioridad numérica en el Congreso, en Chile choca contra la negativa de ese club oficialista mientras el PPD de Ricardo Lagos y el PS de Michelle Bachelet, con quienes se vio ayer, garantizan su respaldo.
Hasta ahora, de los doce miembros de la Unasur, sólo seis atravesaron la instancia parlamentaria: la Argentina, Bolivia, Ecuador, Guyana, Surinam y Venezuela. Son necesarios, como mínimo, nueve avales para que la Unasur logre rango de organismo multilateral.
Ante el recelo de la UDI, que desconfía del vínculo de los Kirchner con Hugo Chávez y Evo Morales, el ex presidente se esforzó ayer -como hizo antes en Paraguay, donde también el trámite está congelado- en que su jefatura es, apenas, eventual.
«Soy un secretario ejecutivo transitorio», dijo, ayer, desde la embajada argentina en Santiago, escoltado por Ginés González García, Rafael Folonier y Juan Manuel Abal Medina, staff que lo acompañó al almuerzo con Piñera y luego pisó las fundaciones de Lagos y Bachelet.
Furcio o admisión, Kirchner tuvo que aclarar que su condición de transitorio no significaba que tenga previsto abandonar, pronto, ese cargo, sino que la etapa que atraviesa el organismo es de transición y que, por eso, está en proceso de consolidación.
Ese libreto lo estrenó en Paraguay, donde Fernando Lugo no le puede garantizar la aprobación, y lo repetirá en Colombia, adonde tiene previsto viajar para la asunción del uribista Juan Manuel Santos. En el Parlamento colombiano también está pendiente de tratamiento el caso Unasur.
La semana pasada, Kirchner recibió en Olivos a la futura canciller de Santos, María Ángela Holguín, con quien diagramó la agenda de su visita de la que también participará su mujer, Cristina de Kirchner.
Funcional, para aprovechar su paso por Colombia, el patagónico tiene programado hacer una escala en Caracas para presentarse, oficialmente, ante Hugo Chávez. No está definido si lo hará antes o después de su estadía en Colombia. Venezuela forma parte del pelotón que ya aprobó la Unasur.
Aunque en Casa Rosada simulan que no los inquieta el escándalo por las negociaciones y la «embajada paralela» en Caracas, que se potenció con las declaraciones del ex embajador Eduardo Sadous y la irrupción de José María Olazagasti, el desembarco en Caracas está en stand-by.
En simultáneo, Abal Medina y Folonier preparan el desembarco en Perú y en Uruguay. Otro destino es Uruguay, donde sólo falta que José Pepe Mujica ponga fecha para recibir al patagónico.
Fútbol
El raid de Kirchner por Chile tuvo su capítulo futbolero. El almuerzo del ex presidente -que comparte con González García el fanatismo por Racing- se desvió hacia el Mundial, al punto que la sobremesa con Piñera se alargó para ver parte del partido entre Uruguay y Holanda.
Además de lamentar la derrota uruguaya, el patagónico abundó en elogios a Diego Maradona, en la misma línea que anteayer, desde San Miguel, lo hizo Cristina de Kirchner. Como su esposa, Kirchner se manifestó a favor de que el técnico continúe al frente de la Selección.
Anoche, Kirchner desestimó la invitación del embajador argentino en Santiago para pasar la noche en la residencia oficial: prefirió recluirse en un hotel. Hoy, temprano, partirá a Valparaíso, donde lo espera el pleno de la Comisión de Asuntos Exteriores del Senado.


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